—que el guardaespaldas le tendía —despidiéndose de todos, dirigiéndose a la puerta con una gran sonrisa de satisfacción por lo logrado ese día. Camino a casa recibió la llamada de Javier que pedía una reunión con ella con respecto a algunos documentos que necesitaban de su firma al ser la mujer de Gottier. Al preguntar si su esposo estaba al tanto de aquella junta, el hombre rio a carcajadas asegurándole que no sería problema que se vieran en privado, además de que ella podría controlar a la bestia interna de su amigo. Sofia se sonrojó. Al llegar a casa una gran sonrisa de apoderó de su rostro cuando vio la mano de Pool abrirle la puerta del auto. Se regalaron una intensa mirada antes de tomar sus roles, él recibiendo sus pertenencias y dando las instrucciones. Ella corrió a su dormitori

