La cena con los Timaure salió de maravilla, Luisa disfrutó tanto con la conversación sobre nuevas telas que traerían de Luisa y comentándole los diseños que tenía pensado para el vestido rojo que dejó que su marido se concentrara solo en su socio y lograran firmar todo acuerdo para dar paso a la producción del mejor vino de La Toscana. Hasta planificaron un viaje entre las dos parejas para mostrarles a sus mujeres los nuevos terrenos adquiridos. Aquel día decidió no seguir las reglas, deseaba un día calmado en casa o por lo menos la mañana antes de que apareciera Sebastian para la comida. La pasó en la piscina disfrutando del buen clima del otoño, el sol brillaba y las nubes eran escasas lo que daba para disfrutar de los rayos recostada al aire libre. Su mano derecha se acercó con un llama

