EVANGELINA Me encontraba en una de las bodegas de Agust. Travix había logrado comunicarse con la mano derecha de Agust y ponerlo al tanto de lo sucedido. Ahora estoy sentada en la oficina que hay en la bodega esperando a mi presa. Cuando dije que no me iban a seguir jodiendo, muchos pensaron que estaba jugando, la realidad es que si ven a Agust como un hombre que hace daño, a mí me tienen que ver como una mujer que destruye. Lo peor que puede hacer la gente, es creer que un animal dócil no va atacar si lo molestas. Bien dice un dicho “el hombre lastima, pero la mujer destruye” y eso es lo que pretendo ahora, destruir todo aquello que quiera alejarlo a él de mi lado. No pienso dejarme quitar lo que con tanto esfuerzo me ha costado conseguir. -Mi señora, los muchachos me acaban de

