AGUST Después de un tiempo en carretera llegué a la bodega donde usualmente suelo divertirme. Ya había dado la orden de que me tuvieran al difunto listo para comenzar el divertido juego. Las personas que creen que son malas y crueles, hasta que se encuentran con un demonio peor que ellos. En este caso, este maldito se encontró con alguien peor que él. Le haré desear la muerte. Me bajo del auto, antes de entrar me fumo un cigarrillo, necesito despejar la mente para volver a lado de mi mujer, pero esta daga envenenada que tengo en el pecho, no me deja en paz. Le fallé. Le dije que la cuidaría y no lo hice. Necesito sacar todo lo que siento, porque ya no tengo sangre si no veneno recorriendo mis venas. -¡Jefe! – Uno de mis hombres se acerca con cautela – Todo está listo. Asien

