EVANGELINA Siento que de mi boca se sale un jadeo, una cálida boca me está dando placer, me remuevo por la cama, mientras unas manos se aferran firmemente a mis caderas. Poco a poco voy abriendo los ojos y al mirar hacia abajo, me encuentro con unos bonitos ojos color miel. Me da una sonrisa coqueta. -Queria saborearte – Dice y pasa su lengua por mis pliegues – sabes a maldita miel – chupa mi clítoris. Gruñe y mis manos se adentran en su largo y espeso cabello – tan jodidamente dulce. -¿Estas desayunando sin mí? – Le digo entre gemidos. Puedo ver como medio sonríe por mis palabras. Puedo decir que he despertado con el mejor oral de mi vida. Lo veo levantarse y venir hacia mí, su polla está erecta, se la masajea. Sus rodillas separan mis piernas y se sitúa entre mis piernas. -Voy

