AGUST Le di una última mirada a Eva, que ya se había quedado dormida. Tomé un poco de aire, todavía tenía una enorme y dura erección por la sección de besos que nos dimos, no sabía cómo podía pensar que no la deseaba, si ando erecto todo el tiempo, si cada vez que la veo quiero follármela y hacerla correrse, ya sea en mi boca, mano o en mi polla. Esas palabras eran las más estúpidas que había escuchado. No la tocaba no era porque no quisiera, era porque queria y necesitaba que se recuperara bien, para poder encerrarme, por horas en una habitación con ella y consumirla por completo, ya había lanzado otra cadena, solo me faltaba una y la iba a tener para mi toda la vida. Cierro la puerta con cuidado, debo terminar un asunto, lo había pospuesto unas semanas, pero ya me cansé, después de

