EVANGELINA Ya ha pasado un mes desde el cumpleaños. Y de solo recordar que los labios de esa perra estuvieron en los labios de mi hombre, la ira me invade. Recuerdo muy bien que había estado pendiente de todos los movimientos de Agust en la noche, y cuando no lo vi ni a él, ni a ella, me alarmé. Ya que sé lo orgulloso o rencoroso que puede llegar a ser ese mocoso y yo me había estado escondiendo de él en estos días. Por eso cuando no los vi en la fiesta, como pude de zafé de Richard y fui a buscarlos, escuché voces en un pasillo y caminé hacia ellas, cuando llego mi sorpresa fue grande, mi cuerpo se estremeció, una sensación rara invadió mi cuerpo, la ira comenzó a consumirme, como dije no soy una persona posesiva, pero todos esos pensamientos cuando de Agust se trata se esfuman, es co

