EVANGELINA Me encontraba haciendo el desayuno, en unos días Agust ya podría volver a ruedo, se había recuperado ya casi de un todo. Y eso realmente me alegraba, porque no sé cómo no se moría del cansancio mientras llevaba las riendas de sus negocios y de la compañía de mi padre y las de su padre. Que debo decir que este último, le ha bajado la cabeza a su hijo, después de una reunión que tuvieron a puertas cerradas. Agust no me quiso contar que le dijo para que se hiciera a un lado y dejara que su hijo por fin subiera al poder. Siento unas manos tomarme de las caderas y girarme. Y allí estaba él mi chico de ojos miel, mi hombre, mi amigo, mi amante y mi todo. Esta última semana ha sido maravillosa, ya que hemos pasado tiempo, salimos a citas, a bailar, hacer deportes extremos donde é

