CAPITULO 36 ¡ADIOS!

1604 Words

EVANGELINA La luz de la mañana se colaba por la rendija de la cortina que había mi habitación. Mi cabeza dolía, los ojos me pesaban, sentía que no podía abrirlos – Nunca había bebido tanto – Sentía que iba a morir – Dios en estos momentos queria el café que suele hacerme Agust – Un dolor atravesó mi pecho, era como una daga que se clavaba en mi pecho, la cual me hacía sangrar desde el interior de mí. Mi cabeza pasó los acontecimientos de la noche anterior como un maldito tráiler y no precisamente de las películas que me gustaban, era una maldita película triste y desgarradora. No puedo negar que me sentí como una estúpida al llegar a su apartamento y encontrar a esa zorra vestida no más con su camisa, después verlo a él salir de su habitación solo con la toalla en su cintura, su cabell

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