Capítulo 2: Descubriéndote.

1185 Words
Capítulo 2: Descubriéndote. 【Zen Cannavo】 La verdad por ahora no me cruza por la mente tener en cuenta que cargo obtendré en la mafia, más cuando siempre he intentado acercarme a mi padre, pero. Cuan déspota solo recibía rechazos a causa de eso, me volví más frío, y con los años más vacío de sentimientos, solo me he enfocado en ayudar a mi hermano, que no reciba toda la porquería que he recibido yo en estos caminos de Dios. «Eso me llena el corazón, para poder protegerlo como yo lo requería, pero creo que no fue necesario porque eso me hizo más fuerte». Es lo único que me hace sentir alguna emoción, Fen y mi madre son lo único que me hacen humano. Mi mamá siempre me decía que yo soy diferente porque ella así lo quiso, que tengo una misión diferente a mi hermano. Que soy especial, yo solo estoy molesto con ella, no entendía el por qué y conforme pasó el tiempo madure y deje esas cosas a un lado, me enfoque en ser un ejemplo a seguir para mi hermano menor. —Me gustaría ser parte de los subjefes, pero Fen, yo nada más sirvo para combatir, hacer negociaciones y tener mis empresas, jamás serviré para hacer todo lo que tiene mi padre en sus hombros. — Le miro, parece que le asentó bien mi repuesta, mejor que mi padre se encargue de toda esa basura, por lo que más sin decir, nos disponemos a seguir caminando. A lo lejos vemos a una chica con una camisa blanca con rayas delgadas rosas y por lo que veo un overol de mezclilla claro, suspirando, decido acercarme un poco, maldigo que me bañé de perfume para salir a realizar está vuelta, con la brisa fuerte que está haciendo en este momento la muchacha al instante voltea hacia donde estábamos. «Yo sé que huelo al perfume de Antonio Banderas, pero tengo la certeza que atrapo miradas por mi atlético cuerpo». Mi hermano, logra llamar mi atención con tan solo darme un manotazo en el hombro, volteo molesto por lo que él, se aparta para quedarse detenido a pocos metros de mí. Llego a estar a una distancia considerable de la chica, me percato que está llorando. Nuestra presencia incomoda a la chica, observo que está agarrando un papel con fuerza, me acerco un poco más para ver si me dice algo, no logro visualizar que dice el papel que sostiene con tanto ahínco, porque la luz que nos alumbra no ayuda. Intento calmar mi curiosidad, no quiero parecer maniático, pero la verdad que las mujeres hermosas son mi debilidad y también mi sufrimiento. Más por eso mismo me he apartado para no caer en la tentación, esa sería unas de las razones por la que nunca he estado en una relación establecida, tampoco quiero arrastrar a una mujer a mi mundo oscuro, esa sería otra razón. —¿Qué estás haciendo Zen?, seguro que el novio de esa chica está por llegar. — Me riñe susurrándome Fen, que no le está gustando para nada está situación. Más él sabe que yo soy el que da las órdenes, por lo que no tiene más nada de qué preocuparse. Yo si veo algo fuera de lugar sería el primero en advertirle, no obstante, todo está bajo control. Mi control. —Shh, cállate, es que… Siento que debo estar aquí. — Le susurro de vuelta, me acerco a ella por el otro lado de la plaza en donde se encuentra sentada, para escuchar sus lamentos. Un aire pasa fuertemente entre nosotros. Trago grueso, jamás había sentido, está necesidad de acompañar a alguien. Menos si es una desconocida. Camino rodeando la banca y me siento junto ella, sin importarme que la termine de incomodar. No sé si estoy rompiendo las reglas de la mafia, solo sigo lo que dicta mi corazón. Ella me mira de abajo arriba y voltea su cara hacia el lado contrario donde me encuentro. —No puedo permitir que mi familia se separe. — Dice entre sollozos la chica que está a mi lado, y me digo ¡Ah mujeres!, llorando por esas pendejadas, si supieran lo más crudo y hostil que es la vida no perdieran el tiempo en babosadas. Unos impulsos hacen que me levante al instante de donde me encuentro sentado. Ella de pronto dejó de llorar y como si me conociera de toda la vida, fija sus ojos en los míos. Abro los ojos como platos, con una expresión de incredulidad en mi rostro, comienzo a caminar de golpe hacia donde se encuentra mi hermano menor sentado esperando que yo deje de distraerme. Ella me sigue con la mirada y se sonríe como agradeciendo mi compañía, mi corazón por unos instantes siento que se detiene. Camino lentamente hasta quedar atrás del banco junto a Fen que tiene una mala cara con los brazos cruzados. Creo que me espera un sermón, espero que el sermón dure poco. —¡Vámonos ya, romanticón! — Expresa con un tono muy enojado, aun así, sin levantar la voz. Le hago una seña con la mano para que espere un momento. Tomo fuerzas y me acerco otra vez por detrás a la chica. Acerco mi rostro a su oído. —Por favor vuelve a tu casa, todo estará bien, te lo prometo. — Al susurrar aquello, una corriente de aire choca contra nuestros rostros, lo cual asusta a la chica, que se levanta y mira hacia mí con lágrimas en su rostro, como un hombre mafioso que soy, ya debo desaparecer del lugar, dejándola nuevamente sola. Cierra sus ojos, limpia sus lágrimas y asiente empieza a caminar. —Fen adelántate que yo me tengo que asegurar que llegué a su casa. — Le ordeno con un tono neutral, no sé por qué he creado esta conexión con alguien que es la primera vez que la veo. —¿Desde cuándo te importan las mujeres que no conoces por la calle? — Inquiere de forma sarcástica, a lo que yo bufo para restarle importancia a su opinión. —No te incumbe, ve que después te alcanzo. — Mando, mientras que busco en donde fue que deje estacionado mi auto, volteo alrededor del parque y se encuentra a pocos metros de donde estoy parado. Voy a buscarlo para seguir a la chica a no sé dónde, ella camina a través de unas calles oscuras. «¿Cómo iba a dejar que una chica caminase sola por estas calles de mala muerte?, sé que Nápoles es un lugar hermoso, pero tiene su lado oscuro». Le reprocho mentalmente a Fen que de seguro lo vamos a discutir cuando llegue yo a la madriguera. Y me va a pedir explicaciones de esta actitud extraña que he tenido hacia esa chica. Realmente no me importa, yo soy el jefe, quien da las órdenes y solo yo sé cómo vivir mi vida, y si algo pasa con esa chica que no sé ni su nombre, pues lo voy a descubrir, para eso tengo contactos, porque el jefe supremo, todo lo sabe.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD