EL PLACER La nota de Darius llegó a primera hora de la mañana. Mi hermosa Marianne: Enviaré el carruaje a recogerte hoy a la una. Ponte el traje de equitación nuevo, el azul. Tengo una sorpresa para ti y no veo el momento de mostrártela. D. R. La saludó con un beso en la frente y luego se dedicó a estudiarla con atención de pies a cabeza. —Ese color te favorece. Marianne, deberías vestir siempre de azul. —Hace un año que no monto a caballo. —Estoy seguro de que no has olvidado cómo se hace, es una de esas habilidades que una vez aprendidas no se olvidan. Estoy seguro de que lo harás de maravilla, pero considérame a tu disposición si me necesitas. —Ella pensó que Darius parecía excitado; sonreía como un niño ilusionado con un dulce. Ella soltó un grito cuando vio la «sorpresa». El

