2000 Carolina había pasado el último año encantada por aquellos ojos verdes que cada martes y jueves cruzaba por el club. Sabía su nombre, lo que estudia, por donde vivía, pero aún no había logrado llamar su atención. Sus amigas le gastaban bromas acerca de su idilio platónico; pero dado que su anterior y única relación no había resultado nada bien, la dejaban fantasear. Cuando todavía asistía al colegio, se había puesto de novia con un compañero del secundario, un año mayor que ella. Se habían enamorado tan rápido que se entregaron el uno al otro sin condiciones. Cuando llevaban dos meses saliendo, decidieron que era tiempo de pasar a otro plano y resultó ser una primera vez bastante tórrida para ambos. Eso no hubiese sido del todo malo, de no ser porque él se encargó de divulgarlo a

