2018 07:08 del lunes, Bianca encendía su auto para dirigirse a la oficina. Otra vez le había resultado difícil escoger el atuendo, el haberse adentrado en el saco de los recuerdos el fin de semana no había sido gratuito. Se sentía como un maratonista al finalizar su carrera. Las imágenes del pasado se repetían de manera caprichosa. El domingo al volver a su casa, se había recostado en el sillón y casi estaba dormida cuando sintió el frío por sus pies. Se acurrucó y de repente volvió a tener 16 años. Sentada sobre el frío cemento de un cantero, con la brisa de la madrugada pintándole los talones y la resignación de que a quien esperaba no volvería. Fueron las dos horas más largas de su vida, atravesando un remolino de sentimientos. Su primera fiesta se había convertido en su primer desenca

