2018 Cuando el encargado del edificio le anunció a Bianca que le traían sus cosas, nunca imaginó quién estaría detrás de la puerta de su departamento al abrirla. Martin había obviado decir su nombre en la entrada y mientras subía por el ascensor hasta el décimo piso, trataba de armar una frase coherente para disculparse. Pero cuando Bianca le abrió la puerta, con su pelo recogido en una colita alta, sus pechos dibujándose bajo la fina tela de la musculosa y unas pantuflas rosa de peluche, las palabras tardaron en salir. -¿Qué estás haciendo acá? – le dijo Bianca intentado cubrirse cruzando los brazos sobre su pecho. –Vine a disculparme.- le dijo Martin ofreciéndole la cartera. Bianca la tomó, teniendo cuidado de no rozarlo y le soltó - ¿De qué te queres disculpar?- Martin sin esperar

