YA NO ES UN DESCONOCIDO

1094 Words
— No es posible — siento que el mundo da vueltas y escucho voces pero nada es claro. Cierro y abro los ojos con fuerza en más de una ocasión tratando de no ver está pesadilla pero no solo está presente si no también me mira siendo sacudido por mi novio que le dice hermano ingrato. Lo que me hace reaccionar es sentir como Cameron pasa por mi lado dándome un leve golpe en el hombro para abrazar delicadamente al gigante de ojos celestes que está tan anonadado como yo pero no le dura mucho, me hago a un lado queriendo huir o llorar escuchando la conversación que me deja peor. — Mi ingrato hermano — abraza Mark al tipo con un cariño que me hace temblar. — Es una gran sorpresa, que bueno verte después de tanto — lo besa en la mejilla la modelo. — Nadie está más sorprendido que yo — escucho su voz mirándome y haciendo que se me escarapele el cuerpo. — Mi amor, ven aquí, sabes que muchas veces te hablé de mi mejor amigo, el hermano que la vida me regaló — me abraza y ruego para que me dé un infarto. — ¿Amor? — pregunta el desconocido de la noche del error. — Así es, Leandro mi novia Giselle Davis, Giselle mi mejor amigo, mi hermano del alma, juro que a este hombre le confío mi vida, Leandro Rossi — no reaccionó, tiemblo, quiero llorar, quiero correr, Mark me mira esperando que haga algo pero no puedo, tengo un nudo en la garganta, ese hombre me mira con burla y cuando creo que va a hablar, estira su mano a la mía diciendo “Mucho gusto”. — El gusto es mío — susurro después de varios segundos. — No lo dudo — noto el sarcasmo y la prepotencia en su sola presencia y sus ojos se dirigen a Mark. — Entonces una novia que no es Cameron, se iban a casar… ¿Qué haces tú con esta mujer? — suelta de la nada haciendo que la rubia se ría y yo me quiera enterrar. Juro que le quiero romper la cabeza, borrar la sonrisa estúpida que tiene la ex de mi novio, el mismo que mira a su amigo y le hace gestos mientras que a mí me invaden todas las emociones, miedo, vergüenza, pena y furia, la furia que de dispara cuando Mark hace lo que hace. — !Cállate tonto!, amor, ve por los cafés por favor — no tengo cara para reclamar pero creí que me defendería. ¿No vas a decir nada? — ¿Hay algo que decir? — cuestiona el amigo que se sienta en uno de los muebles arqueando una ceja y mirándome el trasero con disimulo. — Ya los traigo. Huyó como una cobarde, me tiemblan las manos y debo tener una cara de espanto que Lauren aparece preguntando que paso y lloro diciéndole a mi amiga que me llegó la hora, el hombre con el que me acosté y no vería jamás es el mejor amigo de mi novio y ni ella lo puede creer, el café es tan simple pero no lo puedo hacer, tengo pánico, Lauren me exige que me calme y piense que si ese hombre hubiese querido hacer algo lo hubiese hecho pero eso no dice nada, ella lleva los cafés para la oficina de Mark mientras que me encierro caminando de un lado para otro pensando en todo lo que voy a perder por estúpida y despechada, la punzada de mi error y la forma en la que cualquiera puede menospreciar mi presencia y Mark no hace nada es un conflicto que no me deja respirar y salgo del cuarto de limpieza dispuesta a enfrentar esto pero una mano grande en mi boca me aterra y ni hablar de los ojos felinos que me miran con intensidad. — ¿Me estás siguiendo? — pregunta y su olor me hace recordar que pase mi lengua por su cuello. — No puedes ser la novia de Mark, ¡Tú no! — me deja respirar alejándose con rabia y yo estoy igual. — Lo soy, él es el amor de mi vida — admito. — No puedes amarlo, no puedes hacerlo cuando eres la mujer que yo he tenido. — Te juro que no soy una prostituta, no se de donde sacas eso pero no lo soy, por favor, te lo ruego no le digas nada. — ¿Quieres que le oculte a mi hermano que me he acostado con su novia?, la mujer que me ha dejado esto — me enseña un par de rasguños que tiene en el pecho haciendo que me horrorice. — Le tengo que romper el corazón — se pone detrás de mí, presionando mi cuerpo, pasando ligeramente su nariz por mi cabello y tengo miedo. — No lo hagas, por favor, fue un error, una mala broma del destino, yo lo amo — giró para ver sus ojos, son algo que te deja sin aliento. — Por favor señor Rossi. — Ya no soy más el desconocido. ¿Realmente puedes ser tan cínica?. — Yo lo amo, amo a Mark desde siempre, ese día estaba borracha — tiemblo sin parar viendo su burla. — Es la verdad, hemos sido amigos de toda la vida, yo no soy la mujer que su familia esperaba para él y ya no me siento así pero lo amo, jamás me había pasado algo así. — me alejo en cada paso que avanza. — Eres su novia — me mira de pies a cabeza. — La mujer de mi mejor amigo — desarma mi coleta dejando mi cabello suelto y se me detiene el corazón. — También has sido mía — pasa sus manos por mis hombros y lo empujó con rabia. — No es igual, en mis cinco sentidos jamás hubiese hecho algo así, puedes pensar lo peor de mi pero no soy una cualquiera, yo lo amo. — Y aún así te acostaste conmigo — se burla. — ¿Y tú, porque no le has dicho ya la verdad? — lo encaró. — Si tanto quieres a tu mejor amigo, olvida mis ruegos, salgamos de aquí y dile la verdad — tiento mi suerte y es peor. — ¿Olvidar? Tus ruegos me recuerdan a tus gemidos — se ríe y no lo puedo creer. — No te confundas, yo soy Leandro Rossi y el control siempre lo tengo yo — se larga como si nada y no se que hacer.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD