Michael se vio presionado por esas miradas, ¿Por qué lo miran como si pudieran ejercer presión sobre él? Eso lo molestó, la única en debilitarlo era su hija, alguna vez fue la mujer que amó y que la que está frente a él tenga esa mirada tan parecida lo hizo explotar.
―¿Por qué contrataría yo a una insolente para que cuide de mi brillitos? ―Blue lo miró indignada. ―No podrías enseñarle más que ser una respondona, alternara y odiosa persona.
―Uhh… ―Janina contrajo el gesto al igual que Cinnia, eso dolió por donde venga.
―Si es así, no será peor que ser criada por un grosero, amargado e insufrible, ¡Ogro! ―Le riñó furiosa, él no solo le quitó a su hija, sino que piensa que no podría hacerle ni un bien y no le importa que no sepa que es ella, le duele que la considere tan poca acta.
―Auch. ―Esta vez fue Cinnia quien se quejó en solidaridad con su padre.
―No tengo tiempo para estas niñadas. ―Michael tomó a su hija de la mano. ―Y agradezco que no quiera la salida de hoy, verdaderamente estaba haciendo un esfuerzo. ―La miró con desprecio. ―No está bien visto que un hombre como yo salga con una mujer como tú. ―La bofetada resonó tan fuerte que todo el centro comercial pareció paralizarse.
―¿Cómo yo? ―Blue estaba agitada, furiosa. ―¿Qué pasa, señor Rummage? ¿No soporta a las mujeres con carácter? ¿Lo de usted es solo las mujeres que no tengan nada ni a nadie? ¿Acaso le gusta que estén desprotegidas para poder aprovecharse de ellas y romperlas? ―Michael la miró atónito, no solo por la bofetada olímpica que le dio, sino por lo que le dice.
―No conoce nada de mí. ―Gruñó con los dientes apretados. ―No voy a tomar a una mujer tan violenta para que cuide de mi hija.
―Papi, espera. ―Cinnia intentó detenerlo, pero Michael no le hizo caso, él siguió su camino apretando las bolsas en su mano.
¿Por qué salió de compras solo para estar presentable para esa mujer tan corriente? ¿Acaso estaba loco? Él está comprometido y no debió acceder a algo así solo por contentar a su hija.
Janina que se había mantenido a la distancia, abrazó a su amiga cuando la vio derrumbarse, los sollozos de Blue la estremecen también a ella. Michael le dijo cosas dolorosas y entiende el estado en el que quedó, pero no puede negarlo, ella también le dio sus golpes bajos.
―Debes contenerte más. ―Susurró consolándola. ―Debiste aguantarte un poco, ahora no querrá contratarte. ―Blue chilló más al escuchar esa verdad.
―No pude contenerme. ―La miró con el gesto contraído por el llanto. ―Me cree incapaz de cuidarla, ¿Acaso por eso la separó de mí? ―Sollozó muerta de dolor.
―Amiga, no sabemos si la niña es tuya. ―Blue le mostró el cabello en su mano.
―Me haré una prueba de ADN. ―Janina la miró sorprendida. ―Si es mi hija, trataré de remediar esto, necesito ser su niñera, necesito recuperar lo que los Rummage me arrebataron y llevarlos a la ruina para que paguen todo. ―Janina sacó una pequeña bolsita.
―Échalo aquí. ―Blue tiró el cabello de su hija en la bolsa. ―El lunes iremos a hacer esa prueba, ¿De acuerdo? Por ahora debes calmarte porque tenemos cosas importantes que hacer. ―Blue a pesar de su corazón roto asintió a lo que dijo su amiga.
Cinnia miró por el ventanal, ella suspiró profundamente, su padre no había querido escucharla y ya no sabía que más hacer para que eso cambiara. La niña jugó con la tarjeta en su mano, Blue se la había dado para que la llamara, pero no sabía si hacerlo, estaba muy triste por como su padre la trató.
―Brillitos. ―Michael se sentó al lado de su hija, ni siquiera preguntó que había ocultado. ―Amor, no me gusta que estés tan triste. ―Miró esos hermosos ojos. ―Por favor, debes entenderme, esa mujer es una desconocida y no puedo confiar en cualquiera.
―Confías en Samantha, ¿No es ella una cualquiera?
―¡Cinnia! ―La reprendió.
―¿Qué? Eso dicen mis niñeras. ―Se encogió de hombros. ―Solo digo que Blu… Nani es buena. ―Desvió la mirada, el arte de la manipulación es su arma más letal. ―Me siento segura con ella, además Samantha no se molestaría contigo, ya que para ella eres como si fueras invisible. ―Michael se tensó. ―¿Lo notaste? Es como si tu guapura no tuviera efecto en ella. ―La cara seria de su padre la divirtió. ―No eres nada para Nani, ella pasa totalmente de ti y se centra en mí, ¿No es lo que quieres?
―Ya, tampoco me lo repitas tanto. ―Michael besó su cabeza. ―Hablaremos al respecto cuando vuelva. ―Cinnia asintió. ―Ten tus argumentos, ¿Vale? Si me das por lo menos uno bueno, lo considero.
―¿Cuál mejor del que ella pasa totalmente de ti? ―Eso le dolió como una patada de yegua.
―No sabes cuanto lastimas el corazón de tu padre, ninguna chica se resiste a mi encanto. ―Con un beso en la frente se despidió de su hija contento porque ya había sonreído.
Blue no tenía ganas de nada, lo único que deseaba era tener a su hija de una vez por todas y saber que las cosas no podían ser tan fáciles la pone triste. Janina aceptó que llegara con una hora de retraso, después de todo las personas son quien necesitan de ella y no viceversa.
―Ya es hora. ―Janina mantuvo la puerta de la limusina abierta. ―Hay camarógrafos, posas un minuto para ellos y después podrás entrar y perderlos de vista. ―Blue asintió, odia esas fiestas y más ahora que no tiene a su abuelo ahí.
La música estaba ambientando el lugar, personas con sus máscaras se paseaban de un lado a otro con copas en mano, admirando el gran salón en donde estaban. Era primera vez que podían ver una de las mansiones de Alexander VanDhel y como todo esperaban era un espectáculo.
Todos estaban de acuerdo con algo, la misteriosa heredera sabia muy bien como jactarse de lo que tenía de manera indirecta. El lugar quedó en silencio cuando las enormes y pesadas puertas del salón se abrieron de par en par.
―Con ustedes, la heredera. ―Blue miró a su amiga asombrada y Janina solo sonrió aprovechando que su boca no estaba cubierta por la máscara, le hizo el favor de que siempre la presentaran como la heredera.
Inmediatamente, todos desearon tener su minuto con Blue quien amablemente recibió los cumplidos y la adulación de las personas. Su abuelo le había enseñado como tratar con todos y estaba poniéndolo en práctica, de no haber aprendido nada ella habría salido corriendo de ese lugar.
―Es impresionante como todos actúan con falsedad. ―Blue miró a su derecha, había conseguido estar sola solo por un segundo y ya la estaban acosando nuevamente. ―Lamento que personas tan importantes como nosotras tengamos que soportar tanto. ―La mujer tendió la mano. ―Soy Débora Rummage, la madre de uno de sus futuros socios. ―Blue se sintió mareada, su corazón late tan desbocado que no puede sentir el aire llegar a sus pulmones.
―Un placer, soy VanDhel, la heredera. ―Con toda su fuerza de voluntad le estrechó la mano.
―Oh, querida, no debes ser tan formal conmigo. ―Bromeó. ―Seremos amigas, de eso no hay duda. ―Blue sintió asco, ¿Cómo puede aparentar ser una buena persona cuando no es más que una bruja y de las peores?
―Digamos que no soy amiga de cualquiera ―Si no fuera por la máscara, Débora habría llamado la atención por el gesto que hizo. Aquello la disgustó a gran escala.
―¿Madre? ―Michael llegó justo en el momento que su madre explotaría.
―Hijo mío. ―Débora sonrió, ella lleva solo un antifaz por lo que cualquiera la puede reconocer. ―Ella es la heredera de Alexander. ―Michael miró a la mujer de cabello rojizo y esos ojos entre grises y verdes captaron demasiado su atención. ―Él es mi hijo, Michael Rummage. ―Michael no podía quitarle la mirada de encima, ese vestido n***o brillante es un espectáculo con ese cuerpo que cubre, su cuello delgado y delicado es extremadamente perfecto y ni hablar de los atributos que tiene.
―Mucho gusto. ―Blue lo sacó de su hipnotismo sin ser consciente,
―El placer es mío. ―Michael se sintió estúpido. ―Estaba esperando este momento, quiero hablar con respecto al proyecto que iniciarán en el Reino Unido y…
―Lo siento. ―Blue lo cortó, no les quiere prestar más atención de lo necesario, ellos no se lo merecen. ―Pero antes debo hacer algo. ―Débora y Michael la miraron con la boca abierta, nunca nadie los había dejado con la palabra en la boca ni mucho menos habían pasado de ellos, siempre son el centro de atención allá donde van. ¿Por qué esa mujer los trata diferente?
Blue consiguió meterse en la cocina para escapar de todas las atenciones, estar en el mismo lugar que Débora y Michael después de tantos años no es fácil. Siente constantemente que se desmayará por la presión.
―Veo que no soy el único en escapar. ―Blue inmediatamente se puso la máscara. ―Tranquila, no diré quién eres. ―Bromeó Michael con deseos de ver ese rostro. ―¿Por qué tengo la sensación de que me evita? ―Blue lo encaró.
―Digamos que no tiene nada que me pueda interesar. ―Alzó el mentón dándole en el ego.
―¿Acaso me has dado la oportunidad para demostrar que tan encantador soy? ―Se acercó peligrosamente a ella, no se la había podido sacar de la cabeza.
―Digamos que tengo un radar y el mío se alerta siempre que estás cerca.
―Eso quiere decir que no paso desapercibido. ―Blue rio sin poder evitarlo, aquello erizó la piel de Michael.
―Lo siento, debo irme. ―Blue fue consiente de como su risa lo dejó así que salió del lugar prácticamente corriendo, esa mirada que le dio por poco la mata.