Las cosas para Michael no habían ido muy bien desde la fiesta a la que asistió. No puede sacarse esos ojos, esa mirada y esa risa, ¿Cómo es posible que sienta conocer a esa mujer? ¿Por qué no deja de pensarla si lo único que ella hizo fue dejarlo plantado, con la palabra en la boca y huir descaradamente cada vez que se le acercaba? ¿Por qué su corazón flaquea al recordar esa risa? ¿Por qué su cuerpo se tensa tanto al imaginar esos labios gruesos y pequeños en forma de corazón?
La ha visto, sabe que la conoce de alguna parte y no logra saber de dónde, la máscara solo dejaba a la vista sus preciosos labios y nada más, no hay manera que la pueda identificar por solo sus labios. Resoplando miró el techo, él no debería estarle dando vueltas a la situación, está comprometido y lo más importante es que debe convencer a su hija de marcharse sin esa niñera insolente que no hace más que ponerlo de malhumor.
―Papi. ―Cinnia saltó a la cama. ―Quiero ir contigo, quiero visitar a Nina. ―La solo mención del nombre lo puso de malhumor, ¿Por qué esa mujer apareció en su vida? Saber que sin ella su hija quizás no estuviera a su lado lo enfurecía más.
―No, la última vez que te llevé conmigo terminé conociendo a esa insolente…
―¡Papi! ―Lo reprendió. ―No la llames, así, tú tampoco eres un santo. ―Michael la miró indignado. ―No me mires así, papi, sé que no soportas la idea de que una mujer tan bonita como ella no te preste tanta atención como te gustaría.
―La verdad es que agradezco que no lo haga. ―Se sentó en la cama. ―Soy demasiado perfecto para una mujer con tan poca educación. ―Cinnia miró a su papi y resopló. ―Llamaré a una niñera y te quedarás aquí. No olvides que viajaremos en la noche.
―No quiero volver, quiero quedarme aquí. ―Hizo un puchero.
―¿Por qué de pronto deseas olvidarlo todo y quedarte lejos de casa? ―No lo comprendía. ―Cielo, apenas conoces a esa mujer, no deberías creerla tan maravillosa.
―Pero lo es. ―Aseguró. ―Me siento feliz y segura con ella. ―Lo miró a los ojos. ―Siento que así me hubiera tratado mi mami…
―Hemos hablado al respecto. ―Michael se puso en pie. ―Samantha te ama como una madre, es ella quien estuvo ahí para ti todo el tiempo.
―Para ti, quieres decir, papi. ―La niña se encogió de hombros. ―Yo solo recuerdo a mis niñeras, a las mismas que despediste porque te coqueteaban, eso dijo Samantha.
―Debo ducharme para salir. ―Besó la frente de su hija. Odia que su hija sea tan parecida a su madre, es dulce, inteligente e ingeniosa, sabe exactamente como ganar sin luchar mucho.
Blue resopló, no había visto a Cinnia desde el centró comercial, verdaderamente la regó con su arrebato, no debió dejarse llevar con tan poco. ¿Qué haría si trabajaba para ellos? ¿Perder el control cada vez que la hicieran sentir mal? Ella entraría a la cueva de los lobos y debía controlarse, pero lo único que hizo fue actuar como una tonta y dejarse llevar por sus sentimientos.
―¿Estás lista para los resultados? ―Janina entró al despacho. ―Hoy en la tarde llegarán, yo estoy muy nerviosa. ―Confesó. ―¿Qué sucede si la niña no es tuya? Se ve que se encariñó rápidamente de ti. ―Blue había pensado en esa posibilidad y nada le quedaba claro.
―Supongo que me haría su amiga y así podría visitarla para no dejarla sola. ―Sonrió levemente. ―Pero lo siento en mis huesos, ella es mía. ―Le tendió una foto. ―El abuelo investigó mi pasado y esta foto estaba en el orfanato donde crecí. ―Janina abrió la boca asombrada.
―Pero es idéntica a ti. ―La miró descolocada. ―Quiero decir, se parece más al padre, pero tiene tantos detalles tuyos que… ―No supo que más decir. ―Aunque las rubias son todas iguales de pequeña. ―Blue asintió, ese es su temor, que ellas estén viendo cosas donde no las hay solo por estar involucradas.
―Ya saldremos de dudas hoy en la tarde. ―Cerró los ojos.
―Cambiando de tema para ya no verte ese gesto de preocupación y ansiedad. ―Blue miró a su amiga. ―Richard está aquí y quiere verte, no le gustó para nada que huyeras de él. ―Blue se tapó la cara, no recordaba eso.
―Debo disculparme con él, fui muy grosera. ―La miró avergonzada. ―¿Por qué no puede entender la indirecta?
―Ese hombre se enamoró de ti desde la primera vez que el señor VanDhel te presentó. ―Blue mordió sus labios. ―Él irá con nosotros para lo del proyecto, deberías darle la oportunidad.
―Es fácil decirlo. ―Se puso en pie. ―Iré por un café, ¿Vienes? ―Janina guardó la foto y salió tras su amiga, se ha vuelto un caos todo con la llegada de los Rummage.
―Blue. ―Richard sonrió al verla, la había estado esperando toda la mañana.
―Richard… ―Blue sonrió, no se lo esperaba. ―¿Qué haces aquí? Creí que estarías ordenándolo todo para lo del viaje, ¿Ya tienes al equipo?
―Sí, de hecho…
―Buenos días. ―La voz gruesa y profunda a sus espaldas la tensó por completo, ¿Qué hacía Michael ahí? ―Oh, ahí está. ―Michael se sintió feliz al ver ese pelo rojizo y brillante. ―Señorita VanDhel…
―Lo siento, señor Rummage. ―No le dio frente. ―Debo arreglar unos asuntos con el señor Beckman, mi asistente podrá hablar con ustedes de lo que sea. ―Empezó a caminar. ―Es de mi entera confianza, ¿Nos vamos señor Beckman? ―Richard confundido por como habla y aún más que lo invitara a estar a solas con ella, la siguió sin decir palabra.
―¿Por qué siempre hace eso? ―Michael se sintió humillado, ella ni siquiera lo miró. ―Se supone que somos socios, ¿Por qué tratarme como a un simple colaborador?