Capítulo 4: Enemigos.

1748 Words
Capítulo 4: Enemigos. 【Zion】 Me encuentro yendo directo hacia la dirección de Dion, porque mi bebecito está en peligro y está es una de todas las mierdas que hemos tenido que soportar después de haber matado a nuestro padre a sangre fría. Claro mi madre, no puede saber todo esto ya que le daría un infarto por estrés post traumático, tal vez eso exista o no, no lo sé ni tampoco me importa saberlo, miro paranoicamente por el parabrisas localizando la maldita tienda que yo mismo propuse, llego al lugar deteniéndome al instante frente de la tienda. Coloco mi mano en el espaldar del asiento del copiloto, esperando a que Dion venga, aunque pensándolo mejor le pasaré primero un mensaje de texto. Así que deslizo mi mano por mi bolsillo delantero, lo saco y lo desbloqueo sin usar la otra mano, voy hacia la aplicación de mensajes rápidos, le texteo algo como, del estilo. “Hey cariño, estoy aquí”. Aunque suena muy marica, por lo que prefiero escribirle. “Idiota, ¡Sal de una vez!, que no tenemos tiempo, los hombres nos tienen pisados los talones, por lo que estamos corriendo peligro”. Aunque con ninguno de los dos me identifico, así que le mando los dos para ahorra más tiempo del que perdí decidiéndome, posteriormente a esto, dejo el teléfono en los portavasos del auto y me quedo examinado a cada persona de la calle. A ver si son los idiotas de los mafiosos que nos tienen el ojo puesto. —Hallo, ¿Has visto a alguien?, por favor dime que Paulette está bien. — Un hombre entra en mi auto desprevenidamente por lo que me sobresalto y tomando como impulso quitándole la capucha, nada más para detallar una cabellera Pelirroja como la mía haciéndome bufar y alejar mi mano de él. —Nada, no he visto a nadie, solamente tú que me asustaste tarado. — Le recrimino dejando que se me pase el nerviosismo que tengo por la sugestión que traigo desde que me comunique con mis hermanos. —Veo que no has podido dormir nada ni descansar por las constantes advertencias de los idiotas. — Lo expreso a juzgar por su barba crecida y por su despeinado cabello, él deja las bolsas que agarraba como si se les fueran a robar y las tira a sus pies, para luego poner las manos en su rostro y llevarlas hasta su cabello. Demostrándome que está frustrado, inspecciono a través de todas las ventanillas y el parabrisas, que nadie nos mire, que nadie esté pendiente de nosotros, exceptuando que a menos estén en un auto con los cristales ahumados, en ese caso no tengo visión ultra violeta para saber, así que sin más nerviosismo pongo en marcha mi camioneta, le doy varias vueltas al volante para poder ponerme en medio de la calle y avanzar. —Zion, veo que tú también estás paranoico, tienes que bajarle un poco a tu estrés, cuéntame, ¿Cómo harás para proteger a Pau de toda esta situación?, supongo que, ¿Le explicaste toda la verdad?. — Inquiere Dion con un tono precavido mientras que escucho que toquetea una de sus bolsas. Instantáneamente arrugo los labios hacia un lado, un poco triste por el tema que quiere que le explique. Yo no soy idiota, lo que es mío lo conozco a la perfección, ningún detalle se me escapa de las manos sobre lo que está a mi alrededor, debería de ser Dios, pero aún no tengo ese título por lo que en este momentos me conformo con ser Zion Agreste el príncipe de la mafia. El punto es que, yo sé que a Dion, cuando lo mandé a buscarme a Paulette, supe que él se había enamorado de las mismas cualidades de Mi mujer. Tengo en claro que todas las veces que pregunta con frecuencia sobre Paulette es para ver sí, está feliz y cómoda a mi lado, tampoco estoy diciendo que él está esperando alguna oportunidad para robármela, solo que con frecuencia él está pendiente de ella. Tengo una certeza que viene de mis entrañas que no va suceder nada entre ellos dos porque ya yo la marqué como mía. —Claro que le expliqué Dion, ¿Cómo es que está un poco más relajada sobre todo lo que vivó con lo del secuestro que planeó mi padre?, sé que aún es un milagro que ella esté a mi lado, porque cualquier mujer hubiera huido, las entendería si me hubiera pasado así… Claro si yo fuera la mujer, pero igual, el punto es que últimamente para no tener una ubicación en específico cuando entramos en un radio lejos de nuestra casa, de unos doscientos metros, apagamos nuestros celulares y estacionamos nuestro auto en un parqueadero cercano al vecindario, caminamos con sigilo hacia la casa, más no lo hicimos ayer por factores externos. — Le medio explico, ya que no quiero decir que no me aguantaba para estar con ella en la cama o en el sofá o en el mesón donde sea más divertido para estar dentro de ella. Una sonrisita maligna se pinta en mis labios, entrecierro los ojos para no parecer demasiado obvio por mis necesidades carnales las cuales satisfago cuando a mí se me dé la gana. —Sí eso no importa, pero no me has dicho sí se van a mudar o si tienen un plan B para cuando todo esto no esté en las mejores condiciones, tal vez… — No dejo que termine porque doy un frenazo, uno porque me esté sobre cargando con toda su palabrería y dos porque el semáforo está en rojo y casi chocamos con un auto que por lo que puedo distinguir es de un anciano. Le miro y está sujetándose del tablero mirándome con algo de recelo. —Dion, no sé qué hacer y esa es la verdad, ni el tarado ni tú ni yo, sabes cómo debemos de manejar esta situación, porque al desgraciado de Niall, lo entrenaron desde pequeño para afrontar estas cosas a nosotros no, él se fue cuando éramos más pequeños que la edad en la que él tomo un arma por primera vez, no sé cómo llevar esto y lo que sé es que estamos justo en la vista del enemigo porque somos los verdaderos herederos de toda la Mafia Noruega, nos buscan quizás para o matarnos o para guiarnos, posiblemente ni siquiera esas sean las intenciones, pero lo que sí está claro es que debemos luchar por lo que es nuestro y por nuestras vidas y la unión de nuestra familia. — Le asevero con un gran nudo en la garganta, apretando un puño en frente de nosotros. Ya que si fuera por mí, llevo a toda mi familia y a la de Mi mujer, hasta a Zack y me los llevo al otro lado del mundo, lejos de todo peligro para vivir plenamente, más si nos conocen y saben cómo nos vemos nos pueden buscar, y hacer lo que querían hacer con nosotros, si es que yo y mis copias se lo permitimos. —Zion, estoy muy asustado por todo lo que sucede, más debemos de buscar a alguien que quiera lo mejor para nosotros o lo peor para nuestro enemigo y que nos utilice en su contra para que nos dé esos conocimientos que se nos debieron heredar cuando apenas teníamos dos años porque de todos modos esto iba a suceder porque tenemos la sangre del mafioso noruego más bastardo de este mundo. — Sentencia Dion con firmeza, dándome una muy buena idea, por lo que no le quito los ojos de encima, asintiendo con la cabeza. Hasta que siento como un pedazo de vidrio pasa al frente de mi rostro, cortándome parte del puente de la nariz, haciéndome girar mi rostro y llevo una mano hacia el hombro de Dion para que este se agache junto a mí. —Zion creo que nos han disparado desde atrás. — Menciona con apresuro, yo volteo un poco mi cara para verlo, asiento con la cabeza y tomo el volante adquiriendo un poco de postura, miro hacia la ventanilla de al lado de Dion y está un hombre con un arma apuntándonos y luego volteo para mi ventanilla para ver si hay alguien. Si hay un tipo con otra arma y estamos rodeados. —Por favor caballeros sean tan amables de levantarse y no armemos todo un escándalo y no armemos todo un alboroto para que las personas que están a nuestro alrededor no sé descontrolen, nada más nuestro jefe desea presentarse ante ustedes. — Se presenta con un pequeño acento el hombre que está a mi lado, paso mi mano por el brazo de Dion y hago que ambos tomemos una total postura recta para ver a los ojos a nuestros enemigos. Para que sepan que no somos unos cobardes y que debí traerme mi maldito revólver a este lugar, alzo las manos como también veo que las alza Dion. El hombre de mi lado abre la puerta que por consecuente su compañero abre la que está al lado de Dion, ambos salimos del auto, donde inspecciono todo lo que me rodea. Estamos en medio de la calle con un auto en frente y uno atrás, esperando que el semáforo se ponga en verde. Las personas pasan con normalidad y en las tiendas que puedo llegar a determinar con la mirada están con tranquilidad así que puedo decir que son dos tipos y un auto, en verdad no tengo ni idea de cómo las personas están con normalidad si nos dispararon el auto. «Bueno supongo que lo de la mafia ahuyenta a las personas haciéndolas sumisas, fingiendo que no pasa nada». Tomo un respiro porque la vida está llena de estas oportunidades disfrazadas de desgracias, que solo yo puedo convertirlas en un entrenamiento mafioso, ya antes me había secuestrado, esta no será una segunda vez, por lo que ya examine mi entorno y tengo como el sesenta y ocho por ciento en mi contra que todo salga mal y muera pero ese treinta y dos por ciento es lo que requiero para salirme con la mía, ya que antes tenía ese treinta y dos más reducido cuando estaba en la bodega con ganas de salir. Y lo hice así que ahora no será excepción, miro a Dion, que está esperando una confirmación mía, por lo que asiento con la cabeza y mirándole con firmeza. Es hora de actuar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD