Capítulo 3: Llamada.

1704 Words
Capítulo 3: Llamada. 【Zion】 —Preciosa, desayunemos. — Le solicito a Mi Mujer después de una pequeña aventura en el sofá, es un poco loco el sentir que esto sea un poco irreal, ya que primero imaginaba estar con ella y parecía todo un reto. Tenerla a mi disposición las veces que quiero, donde quiero, siempre con su consentimiento, aunque me vuelva un animal cuando lo hacemos, después de un tiempo corto aún se siente irreal por todo lo que me ha costado estar solo aquí. Que descanse en mi pecho y con una mano acariciarle el cabello, sin estar peleados, nada más estar así de calmados. —Acepto desayunar contigo, más no me quiero moverme, me gusta estar exactamente así como estamos, claro si no te estoy cortando la circulación del brazo. — Opina controvertidamente, suspiro por esta mujer que no se calla lo que piensa, es lo que más me gusta de ella. —No, tranquila no haces nada, sino más bien voy tarde a una reunión de hermanos, sabes… Lo que ya te había comentado viniendo ayer de la casa de Zack. — Le recuerdo apocadamente mientras que le sigo acariciando el cabello, ella se voltea para verme a la cara, cosa que jamás me cansaré. Ella pone una mano en mi pecho con sus dedos lo empieza a recorrer haciendo que mi piel se erice. —Si lo recuerdo, entonces desayunemos no quiero que vayas tarde porque sé lo importante que es, lo viví. — Me ánima Mi Mujer, sin más remedio prefiero pasar multa por al asalto que me han dado antes de desayunar. Pongo mis manos en su rostro, tanto el mío como el suyo lo acerco saborear sus labios, los estampo siento la suavidad, la proximidad y la pasión que puedo llegar a percibir entre nuestras bocas con solo unas caricias. —Hmm… Bueno ya solo te retraso, ven. — Interrumpe nuestro beso apasionante apartándose de mí, extendiéndome la mano, por lo que la tomo y me siento en el sofá, aunque no se la suelto, más bien se la jalo atrayéndola a mí. Quedando en encima de mí, le doy varios besos en el cuello, ella resistente se vuelve a alejar de mí, pero yo le tomo la muñeca sin hacer fuerza. —Vamos, no los dejes esperando por ti. — Me pide y ante sus peticiones, no me puedo negar por lo que me levanto, la miro con ojos de “Vamos, por favor pídeme que me quede porque es lo que quiero hacer”, ella se ríe y niega con la cabeza. Derrotado chasqueo los dientes y la suelto. —Bueno, ya vengo. — Me avisa mientras que lleva su hermoso cuerpo por las escaleras, nada más puedo quedarme suspirando por lo que puede causar en mí. Yo busco mis pantalones, los cuales había dejado en el mesón. Camino hacia allá y me los pongo, preferiblemente quería comer con ella, pero se fue. Sin darle mucha importancia, me siento y empiezo a comer, está todo frío sin sabor, nada más lo noto y no le doy mayor importancia, saboreo todos los panes que he hecho, terminando de beber mi taza de café. Me levanto a lavar el plato. —Amor, acabo de recibir un mensaje de Dion, preguntando sí todo está bien, creo que ya has tardado mucho. — Escucho la voz de Paulette, me volteo y frunzo el ceño. —¿Mmm?. — Me quejo y ella se sienta en la isla envuelta en una toalla. —Dion, dice que ha recibido una advertencia y sí no vas para allá, es posible que algo grave pase. — Me advierte Mi Mujer con un tono severo, detengo mis movimientos. «Pero, ¿Qué podría suceder?». Decido terminar de hacer lo que estaba haciendo, volteo tomo mi cuerpo para verla de una mejor manera. —Preciosa, quédate con alguien de tu suma confianza y si vas a la empresa, ve con Aker que él es el más fuerte de los cuatro, llámalo por favor, tú seguridad es mi prioridad. — Le demando ligeramente preocupado, ella asiente y empieza a teclear algo en su teléfono. Antes de irme a la habitación, rodeo la isla y me acerco a ella, dejándole un beso en los labios, me separo de ella. Camino hacia las escaleras, las subo dejando que se escuchen mis pasos fuertes, para luego subir otra vez las escaleras, al llegar al tercer piso, corro hacia la habitación apartando la puerta. Entro y me planto frente al armario, tomo unos pantalones oscuros, una camisa, un hobbie. Como los tomo, me los voy poniendo, veo arriba de armario una gorra oscura con el logo de los Skeid Fotball, me la coloco. Me consigo unos zapatos que había dejado hace unos días acá. Tomo unas medias y me las coloco, también poniéndome las botas marrones, claras. Así listo, me voy para bajar las dos las escaleras y llegar a la sala y ver a Mi Mujer terminar de comer para levantarse y lavar el plato. —¡Hey, yo me encargo!. — Grito llamando su atención, haciendo que voltee por lo que me apresuro y le tomo el plato, se lo empiezo a lavar. —¿Vas tan guapo para allá?. — Inquiere mirándome pícaramente, sonrío por su ocurrencia y es casi lo mismo que visto todos los días, excepto cuando hay días que me la paso desnudo por toda la casa. —Solo para ti mi amor. — Termino de lavar el plato y con las manos húmedas le tomo el rostro y la beso con fuerzas. —Te amo, te veo más tarde. — Me dice apenas la dejo respirar, lo que me da gracia y me río, sin poder evitarlo le lleno la cara de besos. —Te amo, espero no tardar mucho ya que los siguientes días no podré estar contigo, todo el tiempo que quisiera. — Le dejo avisado y ella sonríe tomándome de la camisa, haciendo que me acerque a ella para darle otro beso. —Cuídate y salúdame a Erín de mi parte. — Me deja encargado y asiento, le doy otro beso, me separo de ella, porque sí no me separo de ella vamos a seguir así todo el día, entre besos y besos. Busco mi teléfono y ya he pasado toda una hora saliendo de la casa. Por lo que me aseguro de que tenga suficientemente carga, lo pongo dentro de mi bolsillo, veo mi billetera en la mesita del recibidor, por lo que la tomo y volteo para darle un último vistazo a Mi Mujer, ambos sonreímos y tomo las llaves, abriendo la puerta, salgo de la casa. Camino hacia el auto, abro la puerta del conductor y me siento, inserto las llaves en la swichera, dándole medio giro, no enciende a la primera, lo vuelvo a intentar y no lo hace a la segunda, lo vuelvo a intentar y nada por lo que golpeo el volante y le doy media vuelta a las llaves, está vez si funciona. —No quiero creer que uno tiene que ser agresivo para que las cosas funcionen. — Me quejo mientras que presiono el botón para abrir el portón, cosa que en cuestión de segundos se abre y salgo de la casa con el auto. Presiono de nuevo para cerrar el portón y conduzco por la calle para salir de las residencias. Al fin en las calles principales, conduzco con suma precaución porque ahora puedo tener más de un millón de ojos encima de mí y de mis hermanos, mi madre y mi amigo todo por las malas decisiones de nuestros abuelos. Siento que me están llamando por teléfono, así que deslizo mi mano por mi bolsillo y atiendo. —Tarado, te dije que no me hicieras tío rápidamente, ¿¡Por qué carajos has tardado tanto idiota!?. — Escucho la estruendosa voz furiosa de Lion a través de teléfono, lo que me enoja también, pero soy más inteligente que él como para reaccionar. —Te voy a dar una oportunidad para retirar lo que acabas de decir. — Le suelto con un tono calmado antes de siquiera pensar contar la llamada, no me quedaré como un marica y cortar la llamada. Aquí yo comando poder. —Aja, ¿Por dónde vas?. — Inquiere con un mejor tono, el cual suena mejor. Sé que me he tardado, más no me disculparé por ello. —Estoy en la vía, ¿Me puedes decir qué pasó que en verdad mi presencia es tan requerida?, sé que me he tardado. — Le pregunto amable para que no esté a la defensiva, escucho como exhala pesadamente, miro directo al carril, me percato de que el semáforo pasó a amarillo por lo que me voy deteniendo. —Sí, Dion fue amenazado hace unos minutos, él hace unos minutos salió de la casa y no ha vuelto, dijo que iba al supermercado, más no sé si ya estamos muy paranoicos por lo que sucedió hace unos días, más ven rápido que mi madre también quiere hablar contigo. — Me recuenta Lion con un tono de calma fingido ya que detrás de eso, escucho su preocupación, lo entiendo. Sé que me voy a encargar de todo, por lo que tengo que ir manejando estas situaciones de suma presión. —Entiendo, ya ubico a Dion y en unos cuantos minutos voy hacia la casa. — Le tranquilizo así colgando la llamada, ya escucho sonar bocinas tras de mí, por ahora sé que no me voy a mover. Primero ubico el contacto de Dion para llamarlo, así volviendo a poner los ojos en el camino y avanzar. —¿Dónde estás?. — Pregunto apenas contesta mi llamada. —No le quería contestar a Lion, por lo paranoico que se pone, pero estando en el supermercado los acabo de ver, buscándonos, ahora estoy yendo a casa a pie, porque deje el auto en el estacionamiento. — Suelta sin ningún reparo, asustándome y haciéndome pensar una solución rápida. —Voy por ti espera en la tienda de ropa que está diagonal, unos seis minutos, ya piso el acelerador. — Le aseguro antes de colgar y ponerme en marcha para allá.
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