CAPÍTULO 6. Los rayos del sol fueron los que no me dejaban dormir y me daba pereza levantarme a cerrar las cortinas. El amor no me daba buena espina, aunque a veces necesitaba ser amada y amar. No quería ponerme a pensar en el amor en plena mañana. Seguía pensando en la historia de Carl. Me senté en la cama, refregándome los ojos y vi la solitaria. Eso me hizo reír en silencio. Me coloque una sudadera gris que llevaba puesta la noche anterior que me llegaba hasta por arriba de las rodillas, me dirigí hacia la ventana y se me dio por mirar la ventana de James, quien aún se encontraba cubierta por las cortinas oscuras. Seguro estaba molesto conmigo. Alguien golpeó la puerta, haciéndome sobresaltar. Fui directo hacia ella, retirando la silla que cumplía la función de barra para que

