PV ZAC No podía creer que nadie supiera de Alaia y Henry es como si la tierra se los hubiera tragado, estaba desesperado, no era el mismo, no comía, no iba a trabajar, no dormía, la quería conmigo, ¿Cómo era posible que no hubiera ni una maldita pista de su paradero? Estaba en mi despacho, últimamente no salía de aquí, tenía un humor de perros, el amor de mi vida no estaba, había desaparecido, y tenía mucho miedo que esa maldita loca le hiciera algo, ¿Y si no la volvía a ver más? No, no y no, Alaia no podía dejarme, sin poder ocultar el dolor que crecía cada día más dentro de mi, lloré como nunca lo había hecho. Tomo otro vaso de whisky, cuando la puerta se abre y entra mi familia. —¡Por Dios santo, Zac no puedes seguir así! —Déjenme en paz, si no me van a traer buenas noticias. —¿No

