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Dr. Liam Jackson ¿Dónde están mis hijas?

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Blurb

En un encuentro fugaz Liam Jackson tuvo relaciones con Tamara una mujer que después de esa noche desapareció. Dos meses después la encuentra en el hospital donde trabaja como ginecólogo casada y embarazada.

Con la duda de ser el padre del hijo que ella espera impone su presencia determinado a ser parte de la vida del bebé si resulta ser suyo.

Los meses pasan y Liam termina enamorado de Tamy, que ahora tiene problemas con su esposo que descubrió que las niñas en el vientre de su esposa pueden no ser suyas.

Ethan el esposo de Tamy en medio de un arrebato atenta contra Liam, acción que provoca que Tamy desaparezca para garantizar la seguridad de Liam que ahora está grave en él hospital.

Las semanas pasan y Liam al despertar se encuentra con la noticia de que la mujer que ama desapareció con sus hijas por nacer, determinado a estar con ellas inicia una búsqueda incesable hasta encontrarlas.

La disputa con Ethan el exesposo de Tamy es inevitable, él también las busca para asegurarse que ella jamás sea feliz al lado del hombre que ahora dice amar, está dispuesto a todo, hasta lastimar a las gemelas que crecen dentro de ella, el amor que decía sentir por Tamy se convirtió en odio y no piensa descansar hasta hacerla sufrir tanto como ella como ella lo hizo con él.

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¿VOY A SER PAPÁ?
POV LIAM –Liam que bueno que llegas, el día está de locos, tengo dos pacientes en espera y otras tres por ecografías —Liana mi colega en el área de ginecología informó apenas llegué. Soy un ginecólogo y como buen médico decidí trabajar horas en el área de urgencias del hospital, sobre todo aquellas mujeres de bajos recursos que no pueden pagar una consulta más costosa, mis días eran ajetreados debo decirlo pero satisfactorios, adoraba mi profesión, ¿por qué? la respuesta era simple amo a las mujeres, las adoro y sobre todo las respeto, ver como dan vida a un nuevo ser es algo especial y yo estoy allí de primera mano dando apoyo sobre todo palabras de aliento en ese momento tan caótico pero hermoso. Después de tomar los expedientes de las manos de Liana, camine hasta el consultorio ignorando las miradas y algunos comentarios de las pacientes que estaban en la sala de espera. En ocasiones era divertido y otras veces algo incómodo, ser el doctor sexy por el que la mayoría esperaba para consulta era un tanto halagador pero también cansado, tenía más trabajo que el resto. [Llegó el doctor Jackson, es bastante joven y muy guapo, es un pecado solo verlo] Sonreír frente a la asistente qué me observó con diversión. [Es hermoso tienes razón, con mucho gusto me dejo revisar por él, que vea todo de mí, qué suerte tienen algunas mujeres] Comentó otra mientras yo negaba sonriendo. [Qué no daría yo porque ese pelirrojo me tomara entre sus brazos y me hiciera suya, es mi fantasía debo confesar] La asistente frente a mí aclaró su garganta con ese último comentario. —Bien doctor guapo es hora de calmar la multitud y con celeridad mi sala se está desbordando, así que nada de coquetos y directo a la consulta —La mire ofendido por su comentario. —No coqueteo con mis pacientes, solo soy amable y a muchas les gusta desahogarse. —No eres psicólogo, que busquen uno si quieren consejos. Me advirtió con picardía mientras yo entraba al consultorio listo para iniciar con mis largas horas. —Bien señoras el doctor Jackson les atenderá, las llamaré de acuerdo al orden de llegada y por favor sé que les encantaría pasar el resto del día con él allí dentro, también a mí —reí al escuchar a Kate decir en voz alta —Pero el resto también espera así que por favor directo a la consulta, cuando inauguramos el departamento de citas románticas con el doctor Liam se los haré saber. Risas se escucharon afuera y sin más empecé mi trabajo. Ya era pasado medio día cuando terminé con todos los expedientes, por más que intente ser rápido fue imposible, algunas mujeres solo venían a contarme su vida, sus frustraciones y deseos sexuales no satisfechos, Kate casi pega el grito al ver que no seguí su petición y demore más de una hora con una paciente dentro del consultorio. Después de despedirme de Kate fui a mi consultorio, uno en donde tenía otras pacientes agendas, pase por dos cafés y al intentar entregárselo a Liana quede estático al verla, aquella chica, ella estaba embarazada, y yo sentí como un calor frío me recorrió y una sensación de pertenecía me invadió. —Liam ¿necesitas algo? —Liana me sacó de mi letargo. —Tu café, es mi disculpa por llegar tarde. Le sonreí notando la mirada de la chica sobre mí, parecía avergonzada. —Gracias, eres un amor —me dijo de manera cariñosa —Que bueno que vienes ellos son la pareja Stanford, Tamara es mi nueva paciente y tiene dos meses de embarazo, cualquier dia que no pueda estar presente el doctor Jackson me cubrirá es un excelente médico yo doy fe por él —Me presentó con la pareja. Un sudor frío me recorrió mientras Liana seguía hablando de mi con la pareja, fue justo ese el tiempo en que estuvimos juntos, acaso ese bebé, yo puedo ser su padre. —Un gusto doctor —El hombre tendió su mano hacia mí en señal de saludo y ella desvió la mirada, ni siquiera fue capaz de sostenerla, después de haber desaparecido así. Después de un cruce de palabras en donde me sentí bastante incómodo me despedí de la pareja cargado de dudas, algo dentro de mí me decía que yo era el padre y por su actitud de nerviosismo y no poder siquiera verme a los ojos lo supe. Me encerré en mi consultorio y allí con un poco de amargura deje que aquellos recuerdos volvieran a mí. Flash back Convención de médicos —Doctor Jackson, espero que nos acompañe esta noche, todos saldremos a tomar un trago y bailar un poco —Una de las doctoras asistentes a la convención soltó la invitación. Sin poder negarme asentí, la realidad es que no estaba interesado en lo que ella esperaba de mí, no era el tipo de mujer que podría despertar en mí algún tipo de sentimiento, ni siquiera deseo, el motivo trabajamos juntos y yo me había impuesto la regla de no tener nada sentimental, ni casual en el trabajo, aquello al final solo traía problemas y yo no estaba interesado en lo que eso traía consigo. Después de cenar volví a la habitación, tomé una ducha y coloque algo casual, supongo que podría ir y divertirme un rato, después de todo era un hombre joven y soltero a mis treinta aún no lograba encontrar a la mujer con la quisiera compartir mi vida. Mis horarios intensos en el hospital no dejaban espacio para mucho. Salí de la habitación el recibir el aviso de que todos ya estaban en la disco a unas cuadras del hotel, decidí ir caminando además tampoco quería llamar la atención, al llegar en mi auto pondría los reflectores sobre mí atrayendo justo lo que no quería, la atención de las mujeres, mi vida era bastante tranquila y prefería mantenerla así. No había aún entrado cuando una chica de cabellos rizados chocó conmigo, la misma soltó un par de groserías y maldiciones mientras ponía la mano en su frente. —¿Por qué carajos no te fijas dónde vas? —Soltó de manera grosera. —Tu fuiste la que chocó, fuiste tú la que no se fijó —Le dije en tono acusatorio. —Típico de un niño rico, se creen que pueden hacer lo que les da la gana —Me reprocho. Me crucé de brazos nunca en vida he sido un niño rico, todo lo que tengo me ha costado y mucho. —Típico de una chica resentida que busca culpar a todos de su amargura —Le dije con una sonrisa que le pareció irritar. Apretó sus manos en puños lista para refutar pero sorpresivamente se lanzó a mis brazos y beso mis labios dejándome estático, aquello me causó conmoción y no hace falta mencionar lo muy sorprendido. —No sé quién seas pero sácame de aquí —Susurro sobre mis labios un tanto asustada —El tipo tras de mí quiere llevarme con él, por favor ayúdame —Dijo al notar mi negativa. Levante la mirada y si en efecto un hombre buscaba de manera desesperada a alguien, observe a la chica otra vez y me insulte internamente por no poder negarme, era el tipo de personas que nunca negaba la ayuda a alguien, a veces me cuestionaba el porqué era tan difícil para mí darme la vuelta y olvidar. —Espero que no sea un truco y menos que me intentes robar —Le advertí mientras tomaba su mano y volvía hasta la salida del lugar con ella. —¿Dónde está tu auto? —Me cuestionó apenas llegamos a la acera. No dejaba de mirar para atrás y verdaderamente parecía asustada. —No traje auto —Me miró como si yo fuera un inútil —Mi hotel está a dos cuadras no era necesario —Me defendí mientras la veía removerse inquieta. La observé con atención y no parecía sufrir de abuso, bueno al menos no físicos pero eso tampoco podría asegurarlo. —¿Por qué huyes? ¿Quién es ese hombre? Le pregunté en verdad preocupado, puede que no fuera mi asunto pero dentro de mí sentí la necesidad de protegerla. —No preguntes, si quieres ayudarme llevame a un lugar seguro. Observé la súplica en sus ojos y eso hice, tomé su mano y a paso veloz recorrí las calles de vuelta al hotel. Mi teléfono no dejaba de vibrar en mi bolsillo, de seguro era Nancy la doctora que me invitó a asistir a la disco ignoré los múltiples llamados que entraron mientras ella no paraba de ver hacia atrás una y otra vez, cada vez me intrigaba más aquello, pero no quise presionar. —No voy a entrar —Dijo al llegar frente al hotel —Puedo seguir sola después de aquí. Se soltó de mi agarre y con una sonrisa tímida se alejó de mí. —¿Estás segura? puedo llevarte a donde quieras, mi auto está en el estacionamiento —Le ofrecí en tono suave. —No, pero gracias y fíjate por donde vas la próxima vez, un chico guapo como tu puede conseguir otras maneras más sutiles para llevarse una chica a su cama —sonreí ante su insinuación. —¡Fuiste tú la que insististe en venir a un lugar seguro! —Le dije en voz alta mientras se alejaba. —¡Cuidate y gracias! —Respondió también en voz alta y sin más se fue, justo como apareció. Durante los tres días que estuve allí me la encontré sin falla, en una cafetería, en un restaurante y la última noche en un pequeño concierto frente a la playa, era como si estuviéramos destinado a encontrarnos. En cada uno de esos encuentros habíamos terminado coqueteando, pero esa noche solo pasó. Le dije que tenía que volver al día siguiente a mi hogar y ella en respuesta me beso, acción que no deje pasar, la tome entre mis brazos allí bajo las estrellas, la luna y el mar de testigo nos entregamos a la pasión. Pensé en pedirle su número, llevarla a casa, tal vez poder vernos otra vez pero en respuesta solo se fue, dijo necesitar usar un baño después de llevarla por algo de comer, los minutos pasaron y ella no volvió, al ir a ver el motivo solo no estaba, se fue sin despedirse, sin decir nada y ahora estaba allí, con su esposo y embarazada. Tenía que saber, necesitaba hacerlo y no iba a parar hasta salir de la duda, si yo resultaba ser el padre no importa qué, lucharé por ese bebé a costa de todo.

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