Era un día caluroso y soleado. Estaba recostada contra un árbol contemplando la maleza suavemente moverse con la brisa. Habían pasado casi tres semanas de su pequeña confrontación con el Señor Black y cada día se había recriminado cada palabra que dijo, no porque hubiera dicho algo mal, sino porque no era en su naturaleza ser desafiante y respondona, sabía cuál era su lugar sin necesidad de que nadie se lo mostrara, pero cuando él le hablaba, de esa manera brusca, algo en su interior se rebelaba, como si debiera domar a la bestia. Jamás había experimentado algo parecido. -¡Éste!-Violet saltó a su lado con el libro que había elegido para que le leyera. Se acurrucó a su lado. Carrie la rodeó con su brazo y la estrechó pese al calor. -Muy bien, empecemos.-lo abrió y empezó leyendo la primer

