Miguel y sus subalternos se encargaron de devolver al Titán al inframundo, en cuyas puertas ya los estaba esperando Lucifer y su corte infernal. Una vez encerrado de nuevo Epimeteo junto a los demás Titanes, Lucifer le devolvió las llaves a Miguel. —Entonces... ¿Ya todo terminó? —preguntó Lucifer una vez salieron de esa horrible dimensión, y Miguel asintió. —Vlad reunió un gran ejército, y Jelena lo comandó —dijo el comandante de la milicia celestial —, y tú, por supuesto, ayudaste también con mucho. No creí que en serio fueras capaz de convencer a un Titán de que le diera un susto a Pandora sin antes matarte, y sin que después se escapara e hiciera de las suyas en el universo. —Fue difícil negociar con Astaroth y Epimeteo —dijo Lucifer, y ambos llegaron a la cima de una montaña,

