Los primeros magos en pisar aquel mundo mágico, ahora debían vérselas contra los demás seres de ese y otros mundos. Y contra un Titán. Pandora los miró a todos con odio puro, pero posó su vista en los dos gemelos que estaban al lado de Miguel. No le quedó duda alguna de que debían ser los hijos de Lucifer, siendo tan hermosos como alguna vez lo fue él. —Bien. Que empiece el juego —dijo Pandarus, y de sus manos salieron unas llamaradas rojas. Magia de la muerte. Los ángeles se protegieron con sus escudos, que, siendo también mágicos, repelieron aquel conjuro, pero sabían que no podrían resistir por mucho así. Y mientras que Pandarus distraía a los ángeles, Pandora voló hacia las líneas de soldados que estaban más atrás, a los que no alcanzaban a proteger los ángeles, y lanzó ot

