Jelena hubiera querido tener más tiempo para entrenar a las mujeres, pero a duras penas pudo enseñarles las cosas básicas. Mantener el equilibrio, cómo moverse sin hacer ruido, y cómo blandir una espada. Kailus le ayudó entrenando a otras mujeres que preferían usar el arco y la flecha como arma. El panorama no era muy alentador. Los diferentes ejércitos no se habían unido del todo, no tenían un plan concreto para enfrentar a los pixies, y Merlín lamentaba que tal vez el sacrificio que hizo Andrew I fuese en vano. Se supone que sería su muerte la que uniría a todos los ejércitos de seres mágicos, pero las constantes peleas entre los monarcas no ayudaban de a mucho. Y el hecho de que hace unos días dos soldados humanos fueran encontrados muertos, despedazados y con las tripas al aire, po

