Narra Brenda - Brenda, oh por Dios, ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estás así? - preguntó Alan con preocupación al verme llorando. - No te preocupes... solo tuve un mal día, problemas en mi casa... eso es todo, pero tengo que irme - mentí, tratando de disimular mi angustia. - Pero ya no hay nadie que nos vea, ya no hay peligro. Vamos, déjame llevarte - insistió Alan, tratando de acercarse a mí. - Siempre hay peligro - respondí con un tono sombrío, recordando el chantaje de Melody y la amenaza que pendía sobre nosotros. Me levanté, tomé mis cosas y comencé a caminar rápido hacia mi auto, tratando de alejarme de Alan y de mis propios sentimientos. Pero él no se rindió tan fácilmente, y me siguió. - No Alan, gracias, pero no - le dije con firmeza, tratando de poner distancia entre nosotros.

