Viktoria subió al tercer piso donde estaba su habitación seguida de cerca por Hellen. Estaba alejada de la habitación de su madre, la que estaba en el segundo piso. El conde y su madre no compartían la habitación y no los había visto tener un gesto de cariño más allá de la etiqueta. Sintió que iba a salirle humo por la cabeza al tratar de entender porque su madre se había casado con alguien como el conde.
Estaba consciente de los matrimonios políticos o contractuales donde ambos podían tener un beneficio mutuo, sobre todo en la nobleza, pero su madre era hermosa, con una carrera exitosa que no necesitaba a un hombre para que la mantuviera....
Reconocía que no tenía mucha experiencia o información al respecto debido a que salió de la casa del conde a la casa de Killian como su prometida y después como su esposa en una relación de amor mutuo o eso creyó hasta la noche de bodas donde el joven duque le dijo cosas tan frías e hirientes que la hicieron dudar si el amor que le había mostrado antes, alguna vez fue verdadero.
Todos aquellos momentos de intimidad, sus caricias y sus besos. El unir sus cuerpos en la oscuridad del árbol, sólo iluminados con la luz de la luna... Los recuerdos volvieron en olas afectando su respiración.
- ¿Todo está bien, señorita? - le preguntó Hellen preocupada - Su cara está muy roja.
- Estoy bien - le dijo escondiendo la cara en las almohadas avergonzada.
Debía dejar ir esos recuerdos... No eran reales, estaban teñidos de ilusiones de una niña tonta que creyó en el hombre que le prometió seguridad y amor eterno y qué consiguió todo lo que quería de su cuerpo hasta que ya no le fue útil "¡Maldito Killian!", gritó en su mente. "Si no me amabas por que no me dejaste ir. No tendrías que haberte casado conmigo para luego abandonarme en la mansión"...
Y una idea surgió en su mente. Ahora que sabía lo que iba a pasar en el futuro, podría prepararse y ahorrar para irse antes de caer en el encanto de esos ojos azules.
Se sentó decidida en la cama con una nueva resolución. Se prepararía desde ese día para tener el dinero suficiente para salir de Inglaterra y vivir por su cuenta como lo hizo su madre antes. Con los conocimientos y lo que Killian le enseñó de negocios podría tener su propio dinero y ni el conde ni el duque podrían controlarla.
Sabía lo que la hacía débil ante Killian y las debilidades del Conde. Ahora debía preparar su salida limpia para que no pudiese encontrarla. Lo ayudaría a convertirse en el duque que recordaba en cuanto a los negocios y lo ayudaría a hacer crecer las arcas del ducado para luego irse y vivir su vida antes de que sus vidas se enredaran. Estaba consciente de que aún lo amaba, pero que él no, esta vez podría tener la cabeza fría y no esperar que hubiese un amor correspondido.
Tal como él la había usado a ella como escudo, ella lo usaría a él de la misma manera para salir de la casa del conde y poder vivir su vida.
- Hellen - pidió saltando de la cama hacia el escritorio junto a la ventana en la esquina - Puedes traerme una libreta y plumas.
- ¿Va a dibujar? - le preguntó - Le conseguiré oleo o acuarelas.... - comenzó.
Viktoria la miró procesando sus palabras y sonrió.
- Tráelas y también papel para escribir.
- Iré ahora, mi señorita. - le dijo animada dejando a Viktoria con una sonrisa confiada mirando por la ventana que daba hacia la edificación del ducado. La gran finca se elevaba sobre la pequeña elevación dándole un aspecto imponente, rodeada de un jardín bien cuidado y luego terrenos de pasto y algunos árboles en el área posterior, que sabía Killian usaba para cabalgar.
Satisfecha con su plan, se giró con una radiante sonrisa cuando Hellen llegó con los solicitado.
Ahora tomaría el control de su vida.