Ellie estaba concentrada en el amor que sentía por su prometido mientras él la penetraba con fuerza. Estaba desesperada por correrse, pero no podía. El rostro de Oliver la acosaba, la acosaba... no podía contenerlo. Poco a poco, no era Jason quien la follaba, sino su hermano pequeño. No se había permitido masturbarse con él a principios de semana, y ahora no podía dejar de imaginarlo haciéndolo por detrás. Sabía que debía dejar de hacerlo, pero estaba excitadísima. Con el corazón roto, cedió y dejó que Oliver la follara hasta el cansancio. —¡Oh, Dios, me haces eso! Ohhh... ohhh... ohhh... fóllame, nena... ohhh... Dios, solo fóllame. De repente, su orgasmo crecía a un ritmo vertiginoso, y no podía detestarse más, pero tampoco podía detenerse. Su coño nunca le había dolido tanto, y Ellie n

