"Pero no me dejas explicarte..." "No hay nada que explicar." Volvió a concentrarse en su teléfono, decidido a controlarse. "Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y de verdad que saben de lo que hablan." Se secó las lágrimas con la manga. "Hasta un imbécil como yo puede... Necesito encontrar a Michela. No está... No sé dónde está." Era insoportable para Ellie. Sus lágrimas y sus susurros apagados y confusos la golpearon con más fuerza que cualquier grito que él jamás hubiera podido soltar. Le dolía en lugares que desconocía. Ni siquiera sabía si él era consciente de lo aterrador que sonaba, pero de una cosa estaba segura: algo se rompió en su interior, y ella lo hizo. "Oliver, si me dejaras…" "Ellie, por favor, vete. Estoy llamando a mamá y tú..." "¡Michela no está, Oliver!",

