Oliver la sentó en la isla, con los platos cerca. Ellie le bajó la ropa interior sexy y le colocó la polla entre sus delicados pies. Empezó a menearse, disfrutando de su cálida sensación en los dedos de los pies mientras lo observaba disfrutar de sus pechos. "¡Dios mío, chúpame los pezones!", gritó mientras miraba su busto. "¡Sácalos bien fuerte!". Una deliciosa retahíla de gemidos resonó en la cocina mientras Oliver estimulaba los pezones de su hermana. Ellie le rozó la polla con más fuerza, queriendo recompensarlo. Oliver se apartó y la observó en acción, acariciándolo con sus pies mimados. Ellie los mantenía meticulosamente cuidados con pedicuras quincenales, y estaba encantada de que su hermano disfrutara de la paja que le hacía. Al menos la mitad de sus novios habían insistido en qu

