—Dios mío —soltó entrecortadamente—. Cariño, ¡eso es genial! Ellie nunca había hecho algo así, pero un par de novios suyos solían lamerle ahí, y la placentera sensación se le había grabado en la memoria. Intuitivamente, calculó que los chicos podrían encontrarlo tan excitante como las chicas, y mientras disfrutaba de los gemidos de su hermano, ahora estaba segura de ello. Al principio pensó en abstenerse de lamerle ahí, pero quería su polla en la boca, y no iba a ceder. "Oh Dios mío, Ellie, eso es increíble..." Oliver jadeaba y temblaba cada vez que su dulce lengua acariciaba su ano. No podía creer lo sensible que estaba allí mientras la lengua de su hermana recorría sin parar esa zona erógena que se extendía entre su entrepierna y su escroto. Después de que ella lo complaciera allí con

