Cp.9- Quiero una nuera.

1062 Words
Adalynn miró a Matthew, cuyo pecho estaba cortado. Efectivamente, vio un rojo intenso en la gasa blanca. Su corazón se encogió de repente. ¿Sería el golpe de hace un momento lo que lo lastimó? —¿Me choqué?— se reprendió Adalynn y trajo la caja con culpa. Su rostro cambió, preocupado. —¡Probablemente!—Matthew no lo negó. —¡Lo siento! —Adalynn estaba llena de remordimiento. Deseaba torcerse el pie y no lastimarlo. —¡No es tu culpa! —Matthew no se arrepentía de haberla salvado. Si volvía a ocurrir, la salvaría. El reproche interior de Adalynn en ese momento era indescriptible. Deshizo el nudo y con cuidado le bajó la gasa. Vio una herida del ancho de un dedo aparecer en sus ojos. Aún quedaba un rastro de sangre en la sutura. Adalynn contuvo la respiración. La voz tranquila de Matthew sonó. —Solo ocúpate de la sangre. Adalynn escuchó a Peter decir que una bala le había impactado en el corazón. En ese momento, al observar la herida, del ancho de un dedo, se imaginó la profundidad necesaria para encontrar la bala mortal. La mirada de Adalynn era penetrante. Tomó un algodón y frotó suavemente la sangre roja hasta que coaguló. Luego, colocó la gasa doblada sobre la herida. Matthew la sujetó con la mano y Adalynn comenzó a envolverle la gasa. No le dio mucha importancia, pero si quería envolverle el pecho, naturalmente debía empezar por la espalda. Adalynn tenía el torso cerca de él, y su brazo atravesó sus vísceras para tomar la gasa. Aunque con esta acción, la frente blanca de Adalynn ya estaba cubierta de sudor frío. Cuando estuvo cerca del hombre, sus ojos se clavaron en el sudor de su frente, y frunció los labios con una sonrisa.  —¿Estás nerviosa?. En cuanto Adalynn levantó la vista, mientras le agarraba la gasa de la espalda, al oírlo decir esto, vio que el hombre también tenía la cabeza gacha. De repente, sus rostros se acercaron. —Lo siento, no soy muy buena vendando— Adalynn bajó la cabeza y siguió moviendo las manos. —No pasa nada. Puedes seguir —La voz masculina también es un poco ronca. Adalynn finalmente vendó. Mientras ataba el nudo, estaba medio en cuclillas, justo en medio de las piernas abiertas del hombre. Sus ojos apretaban el nudo con cuidado, para no incomodar al hombre. Y la mirada del hombre se posó en su rostro de una forma profunda e impredecible. Su nariz respingada estaba cubierta por una capa de halo, que suavizaba todo su rostro, como si estuviera cubierto de una capa blanca brillante, con su largo cabello esparcido detrás de la cabeza. Adalynn no sabía qué tipo de tentación tenía hacia los hombres. Cuando Adalynn se levantó, se secó inconscientemente un puñado de sudor. Parecía que por fin había completado un gran proyecto, algunos de los cuales eran inexplicablemente encantadores. Los ojos del hombre brillaron y le dijo. —Parece que usted también está cansada. ¡Duérmase!. —Señor presidente, me gustaría pedirle al Dr. Windson que venga mañana. Me temo que no está bien vendado— Adalynn no se atrevió a tomar su herida a la ligera. —Creo que está bien— Matthew la miró a los ojos. Adalynn aún no estaba segura, pero no sabía qué decir. Al ver al hombre desnudo, se sintió avergonzada. —Entonces volveré a la habitación. Si hay algo, puede tocar el timbre o llamarme. —¡Bien!—respondió Matthew .  Adalynn se dio la vuelta y salió rápidamente. Matthew miró la figura de ella que se alejaba, frunció el ceño y bajó la cabeza, como si se mirara a sí mismo de cierta manera. Sí, acaba de reaccionar. Parece que esta mujer tiene mucho encanto. Al día siguiente... Óscar llamó a la puerta y Adalynn se sintió aliviada. Óscar, como era de esperar, sabía que la herida de Matthew había sido vendada de nuevo. Era innecesario suponer que Adalynn la hubiera ayudado con tanta meticulosidad. Sin embargo, Óscar no se burló. Le preparó una venda más segura y le dijo que no se anduviera con rodeos, que tomara la herida como lo más importante. El palacio presidencial envía muchos documentos a diario. El trabajo de Adalynn es dividir los documentos prioritarios y redactar los urgentes, para que Matthew los gestione primero. Al tercer día... Tras recibir una llamada, Peter la envió rápidamente al estudio y se la entregó a Matthew.  —Su Excelencia, llamada de la señora. Matthew tomó la iniciativa y esbozó una sonrisa. —Mamá, ¿qué ocurre?. —No has estado trabajando en el palacio presidencial. ¿Qué ocurre? ¿Te han hecho daño en la oficina del palacio presidencial?— Se oyó una voz majestuosa y cariñosa. —Solo quiero cambiar de ambiente. En unos días volveré al palacio presidencial a trabajar. —No seas testarudo, ya sabes, en tu puesto no tienes derecho a decir o hacer más tonterías —Al final de la voz, su madre dejo entrever un rastro de frustración y culpa. —Mamá, sé medir— la consoló Matthew. —Bueno, regresa al palacio presidencial antes, gestiona bien tus asuntos y vuelve a casa cuando tengas tiempo. Me gustaría hablar contigo sobre tu matrimonio. —Mamá, no necesito una cita a ciegas. —Falta poco para los 30 años. La familia presidencial debe tener sucesores. No importa lo que pienses, en una palabra, dame un sucesor primero. —Mamá, si tienes prisa, ¡busca una mujer y ve al banco de e*****a para seleccionar un gen!. —Hijo, no creas que no te casarás. Lo que necesito no son solo nietos, sino también la decencia presidencial. Tienes que encontrarme una nuera. Creo que la nieta de la familia del general Jiménez es buena, ¿o nos vemos en algún momento?. —Mamá, estoy muy ocupado. Tengo mucho trabajo hoy. Hablaremos de ello otro día. —¿Tienes alguna otra excusa para estar ocupado?. Matthew no pudo evitar reír. —Mamá, tú me conoces mejor. —¡De acuerdo! ¡Sigue con lo que haces! Pero también me interesan los problemas de una nuera. Tú organizarás tu agenda y pensarás en la próxima generación. Quiero una nuera. —¡Bien! Lo pensaré cuando esté libre —Matthew colgó el teléfono, con un suspiro leve.
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