Joshua se preguntaba una y otra vez como había sido tan estúpido en todo momento.
La verdad estuvo siempre frente a sus ojos, estaba ahí y no la había visto.
¿Cómo no se había dado cuenta? Su forma de actuar, caminar, expresarse.
La forma en la que lo miraba…
Joder, ella era una Brown de pies a cabeza. Tenía los ojos de su padre y el rostro de su madre.
Le daba escalofríos de solo pensarlo de esa forma ahora que sabía cuál era la verdadera identidad de Gin.
Él nunca se había esforzado en aprenderse el nombre de la hija de los Brown, ¿para qué lo quería? Joshua solo sabía que tenían una niña dos años más joven que él y listo.
Había pasado todo el fin de semana, no se había podido concentrar en nada en el pasar de los días y eso que había pasado tiempo con Kate y también había trabajado.
Nada podía hacer que olvidara como había jodidamente caído en la trampa de esa niña.
Y no le hubiese molestado haber conocido a la hija de los Brown en otra situación, simplemente hubiese seguido de largo y su vida se mantendría de la misma forma.
Y tampoco era como si se hubiese encariñado mucho con Gin, después de todo habían pasado solo días desde que se conocieron.
Pero de igual forma se sentía algo estúpido por no haberse dado cuenta, por no verlo todo este tiempo.
La universidad se escuchaba mucho más ruidosa que nunca, todo le molestaba y lo ponía de mal humor.
No había hecho ningún amigo desde que comenzó la universidad. Ninguno de esos niños se quería acercar a un becado, era algo que nunca se iban a permitir.
¿Qué diría la gente si los ven junto a un pobre que no está pagando por su enseñanza?
Con pasos pesados se dirigió a su próxima clase: ciencias políticas.
Tomó asiento bastante atrás, y saco su cuaderno sin muchas ganas.
Frunció el ceño cuando sintió a alguien sentado a su lado.
Giró lentamente su cabeza y apretó sus dientes cuando se dio cuenta de quien se trataba.
Inmediatamente volvió la vista a su cuaderno.
Gin, por otra parte, se sentía tan curiosa.
Sabía que Joshua era una completa caja de sorpresas.
Pero nunca creyó que él sería capaz de plantarla.
Lo había esperado en aquel bar por horas, esperando que apareciera en algún momento.
Después de todo habían acordado juntarse ahí.
Se preguntó mil veces si quizás se trataba de una broma, o quizás ella había escuchado mal algo de su propuesta para salir juntos.
Se sintió algo tonta, y estaba un poco enojada por eso.
Está bien que ni siquiera tenían el número del otro, ¿pero no hubo ninguna forma de decirle que se había cancelado o que le había surgido algún problema?
Gin por estas cosas sabía que no tenía que confiar tan rápido en la gente, ella era una máquina de dar oportunidades y siempre la terminaban defraudando.
Suspiró y no quitó su mirada del chico de cabellos oscuros.
-Quizás podrías haber sido tan amable de avisarme que se trataba todo de una broma y que no ibas a ir al bar. - le susurró, la gente comenzaba a llegar a la clase.
Joshua no respondió, sus pómulos se marcaban en su perfil.
Gin dejó escapar una carcajada sin ningún tipo de risa.
¿Porque todos los hombres eran tan estúpidos?
¿Porque por un pequeño segundo, creyó que Joshua podía ser diferente de alguna forma?
- ¿Qué demonios te sucede? - preguntó nuevamente Gin, ya con demasiado mal humor a causa de la actitud del chico.
Se esperaba mínimo una buena excusa y una disculpa por lo que había tenido que hacer.
Pero, ni siquiera sus amigas se disculpan cuando le hacen una cosa como esa, ¿por qué lo haría un completo desconocido como Joshua?
Estaba esperando demasiado de alguien que no daría nada.
Rodó los ojos y se levantó de ese asiento, no compartiría lugar toda la clase con ese idiota.
Joshua la observó de reojo, mientras que se ubicaba unos asientos delante de él.
Su pierna se movía debajo de la mesa y su lengua golpeaba su mejilla interior, completamente cabreado.
La odiaba.
Podía sentir el odio recorriendo su interior.
Aquella chica ya no le provocaba ganas de protegerla o ayudarla.
Ahora que sabía que sangre Brown corría por sus venas, no podía pensar en otra cosa.
Quería que sufriera como él había sufrido, quería que conociera el verdadero dolor.
Su familia se había encargado de dejar en la miseria a la suya, les habían quitado los padres a dos inocentes niños y, además, eran los responsables que mucha gente esté pasando por un mal momento.
¿Qué era lo que la hacía diferente a sus padres?
Después de todo, ella tomaría en algún momento el lugar de ellos, ella seguiría con la cadena de sufrimiento.
La clase paso más lento que cualquiera, Gin nunca había sido tan consiente de su persona.
Sentía un par de cuchillas clavándose en su espalda, Joshua la observaba sin parar.
Pero cada vez que ella se daba vuelta, él simplemente quitaba la mirada.
Eso la tenía tan confundida.
¿Acaso ella lo había insultado de alguna forma? Siempre era su culpa, siempre ella era la que hacia algo para que los demás se sintieran incomodos.
Siempre era ella la que tenía que pedir perdón, para quedar bien con todos.
-Muy bien, les devolveré los trabajos que les mande a hacer la semana pasada. La mayoría de los trabajos fueron mediocres, carentes de algo que pudiera resaltar. - hablaba el profesor mientras que acomodaba los trabajos en sus manos, sentado aun en su escritorio. -Pero estoy en la obligación de destacar uno, y por supuesto, es el de la Señorita Brown. - todas las miradas ahora estaban en Gin, que sonreía desde su lugar. - Excelente análisis, por supuesto, lo que se esperaba de la hija de los Brown.
Todos en el salón aplaudieron ante la felicitación a la chica.
Todos menos una persona claro.
Joshua había decidido que no se iba a unir al juego de veneración a todo lo que rodeara a Gin Brown.
Joshua salió del salón cuando la clase terminó, dirigiéndose a la salida de la universidad.
Tenía que ir a prepararse para su trabajo.
Prendió un cigarrillo mientras que caminaba hacia la salida, los niños ricos lo observaban mal, con desprecio.
A él no podía importarle menos.
Su brazo fue agarrado desde atrás, haciendo que su caminar parara.
- ¿Que? ¿Entonces así es como te vas a comportar? ¿No me dirás nada más? - otra vez era Gin, que no lo miraba amablemente.
Joshua tragó saliva, mientras que volvía a darle una calada al cigarrillo.
- ¿Sabes? Tuve que engañar a mis padres para que me dejaran ir antes de lo pensado. - soltó. - Y tú, ni siquiera avisaste que no irías. - Joshua volvió a obsérvala. - No me gusta ser tratada como una idiota, Joshua. ¿Me dirás que te sucede? - acomodó su cabello, fuera de sus casillas.
-Tengo que ir a trabajar Gin, no molestes. - intentó darse vuelta, pero Gin aun lo sujetaba fuertemente del brazo.
- ¿Que no moleste? - alzó una ceja. - Tu eres quien me invitó a salir, ¿cómo es que pudiste cambiar tanto de un día para el otro?
Los dos se miraban fijamente, esperando encontrar alguna respuesta en los ojos del otro.
Gin trataba de estudiarlo, de descifrar que era lo que estaba sucediendo.
Y Joshua quería salir corriendo, quería alejarse de aquella persona que resulto no siendo lo que él pensaba.
-Gin…- alargó.
-Te estas comportando como un idiota. - negó con la cabeza. - No te entiendo. - confesó soltando el agarre de su brazo.
Joshua pasó una mano por su cabello, desacomodándolo y suspirando.
Otra vez ella estaba usando esos ojos que parecían tan lastimados y débiles, otra vez ella estaba intentando controlarlo.
- ¿Que estas tratando de hacer? - cuestionó Joshua. - ¿Es esto parte de tu plan o algo?
-Has perdido la cabeza Shua. - el chico cerro fuertemente sus ojos cuando escucho ese estúpido apodo.
Pero intento mantener la calma.
-Claro, desde un principio fue así. - soltó- Ser vista siendo amable con el pobre chico becado era algo que te serviría en tus estúpidos planes. - asintió con una sonrisa sarcástica. - Espero que te haya sido útil.
Gin frunció el ceño.
- ¿Ser amable contigo es un crimen? No entiendo lo que estás diciendo Joshua y, si te soy sincera, no tengo todo el tiempo del día para tratar de descifrar que es lo que te molesta. ¿Podrías ser un poco más claro? ¿Alguien te dijo algo? ¿Qué sucedió?
-Tienes amigas y novios ricos y millonarios, a la altura de tu nivel y toda esa mierda. ¿Por qué intentar ser amable conmigo?
- ¡Tú fuiste amable conmigo primero! - le gritó. - ¿Que tiene eso de malo? Perdón por ser gentil.
Joshua dio un paso más cerca de ella, invadiendo su privacidad.
-Fui amable contigo porque no sabía quién eras. - moduló. - Te juro que, si hubiese sabido que eras una Brown, hubiese quemado el libro luego de usarlo.
Y con eso finalmente dejó la universidad.
Gin no lo persiguió ni intento volver a hablarle.
-Así que por eso era…- alargó, soltando una risa carente de gracia y negando con la cabeza.
Desde pequeña había tratado con esas relaciones, no era algo nuevo para ella.
A los cinco años tenía una mejor amiga, se llamaba Mia, ella era la niña más dulce de la tierra y Gin se sentía muy agradecida de poder ser su amiga.
Pero fue cuando sus padres despidieron a los de Mia que ella desapareció de la cuidad y nunca pudo volver a verla.
Fue la primera vez en la vida que perdía a un amigo por culpa de quienes eran sus padres.
Pero no fue la primera.
Más de las personas que podía contar con la mano se habían alejado de ella por ser una Brown.
Joshua no sería ni el primero ni el ultimo.
Pero había algo que le molestaba un poco más esta vez.
La furia y decepción en los ojos de Joshua era algo nuevo en este tipo de rupturas.
Había más de lo que ella no entendía y sabía que no debería investigar, sabía que debía alejarse y por el bien de Joshua, simplemente ignorarlo.
Pero su cuerpo hormigueaba, su cerebro decía que no debía alejarse de Joshua.
Su cerebro… pero también su corazón.