Capítulo 7 Andrea Como cada mañana hice el mismo procedimiento de siempre, solamente que esta vez prepare dos cafés iguales y a uno le puse más amor que al otro. Quería que a Samuel le volviera a gustar como preparo el café y que la mañana para él comenzara con el pie derecho. De un brinco, me impresiono al sentir unas manos sobre mis caderas y al voltear veo que es el mismísimo hombre que me atormentó en mis sueños toda la noche. Además, este me mira con una gran sonrisa y me pregunto que hace aquí tan temprano si todavía faltan como quince minutos para su llegada. – Buenos días – me dice manteniendo la sonrisa en su rostro. – Buenos días – le digo embobada. – Espero que ese sea mi delicioso café – dice este acercándose más a mí como si fuera a besarme, pero en vez de eso solo tom

