CAPITULO V

1300 Words
Luna Harper Después de un largo viaje de la cafetería a mi casa, entro y lo primero que recibo son gritos y reclamos de mi madre aun no entiendo porque no me quiere igual que mi hermana, siempre he recibido reclamos de parte de ella y más cuando se enteró de cómo quede por el accidente, su rechazo fue más notorio. Igual no hubiera quedado mal de mi pierna pero ella no permitió que yo fuera a terapias, que me siguieran operando y que me hicieran estudios. El doctor fue muy claro cuando le comento que tenia que estar en reposo por mi fractura de cadera pero ella me puso a limpiar la casa de forma inmediata al salir del hospital en cambio a mi hermana no la deja que toque un solo plato porque dice que daña sus delicadas manos, después de enterarnos que nos quedamos en la calle gracias a las apuestas de mi padre y nos quitaron nuestras pertenencias, ella fingió enfermarse de la presión y ahora con eso chantajea a mi hermana. Todos los días me ha tenido trabajando como su empleada doméstica. Desde que mi hermana comenzó a trabajar en la empresa de Adriano me levanto para preparar sus alimentos y no me están gritando, estoy harta de los gritos. El dolor aun me sigue mortificando y no puedo caminar ya que el dolor es muy intenso, hago el mayor esfuerzo por aguantar pero es inevitable no culpar a mi padre, a los Hume, a mi familia por lo que debo vivir todos los días. Espero tener suerte y que el chico que encontré en esa cafetería me consiga un trabajo para poder comprar mis medicamentos y juntar para mis estudios y operaciones. —¡¿En dónde diablo andabas?! ¡¿Qué piensas, que me puedes dejar sola en esta casa?! ¿Qué tal si mi presión sube y me desmayo? Tu de vaga como siempre, es el colmo Luna. Mejor vete a hacer la comida —comienza a tronar los dedos —no tarda en llegar tu hermana de trabajar y debes de tener la cena lista —me dirijo a la cocina a preparar la cena. Después de un rato y de terminar de hacer la cena, camino para sentarme en el sillón pero mi madre no me lo permite y se coloca en el lugar donde iba a tomar asiento. —¿Qué pensabas hacer? Aleja tus sucios trapos de mi sala, no creías que íbamos a compartir asiento, si te tengo aquí es porque nos ayudas hacer la limpieza de la casa pero por mi te hubiera dejado en ese hospital a ver quien te aceptaba, me das vergüenza. —Mamá, ¿Por qué me tratas así? Dime, ¿Qué hice para que me rechaces? No fue mi culpa que yo terminara de esta manera, no fue mi culpa que mi padre se muriera, no fue mi culpa que perdiéramos la casa pero me culpas de todo lo que pasó. —Exacto Luna, no fue tu culpa. Los culpables fueron los Hume y no haces nada para vengarte de ellos, al contrario los perdonaste cuando mandaron a sus abogados a amenazarnos, según tu. ¿Ahora quieres que te sonría? Estás equivocada escuincla. Espera en la cocina como la servidumbre que eres y cuando crucé la puerta mi hija nos sirves de cenar a las dos, ya sabes que tu no puedes comer de nuestros alimentos ¿entendido? —asiento, algún día me podré ir de aquí, muy lejos y olvidarme de todo. —Entendido madre —me dirijo a la cocina a esperar a que llegue mi hermana para darles de cenar y yo poder comer mi plato de cereal como todos los días, escucho que la puerta se abre y es azotada, Observó a mi hermana que está llorando sobre las rodillas de mi madre y ella la acaricia su cabello —¿Qué habrá pasado? —¡Luna, trae un vaso de agua para tu hermana! —me grita mi madre, de forma inmediata comienzo servir su agua y me acerco a ella, quiero saber qué está pasando, se lo entregó y ella lo toma de forma inmediata. —Mamá ese maldito me despidió, dijo que no tenía las características suficientes para estar en ese trabajo, lo odio ¿ahora cómo nos vamos a vengar de él? —Tranquila hija, buscaremos otras formas de vengarnos de ese infeliz, es un poco hombre ¿Qué hiciste para hacerlo enojar y te despidiera? —Nada madre, trate de provocarlo con mi vestimenta pero era tan frío que hasta daba miedo, escuche algunas compañeras de la oficina que es una persona enferma de la cabeza que su última pareja la golpeó, es frío y sin sentimientos que por eso está soltero, nadie lo soporta. Hasta me enteré que golpeó a su hermano y es por eso que se fue del país. —Si fue capaz de matar a tu padre es obvio que es capaz de golpear a otras personas, puede ser que su hermano sabía sobre su secreto y lo golpeó para que callara, recuerda que fue el mismo Adriano quien amenazó a esta inútil para que guardara silencio —ambas me observan con mucho odio y prefiero retirarme para no salir lastimada de ahí. Aunque no me guste la idea de venganza debo de ser consciente que mi madre tiene razón, él fue capaz de amenazarme para que guardara silencio sobre el accidente, tenía miedo que le pasara algo a mi madre y mi hermana por eso desistí de demandar y calle. Pero no me arrepiento, porque aunque ellas no me valoren se que están sanas y salvas. Después de sus lamentos de mi hermana, ambas comenzaron a cenar de manera tranquila, estaba a punto de dirigirme a mi habitación a descansar cuando me detiene Layna. —Alto ahí robot, ¿Dónde estabas hoy en la tarde? ¿Por qué dejaste sola a mi mamá? Sí sabes que no puede quedarse sola por su enfermedad. —Fui a buscar su medicamento como me lo pediste. Además, busque trabajo, seguí tu consejo tú sabes que necesito mis medicamentos. —¿Buscar trabajo? ¿tú? Estás consciente que con ese aparato no te van a contratar tan fácil. Pero desde mañana empezarás nuevamente a buscar trabajo pero alguien debe cuidar a mi mamá, esa seré yo, Recuerda que antes de eso debes de mantener limpia esta casa. ¿Escuchaste? —La odio tanto porque ella también me trata de esta manera si soy su hermana menor. —Layna sabes que eso es imposible, no puedo hacer mucho esfuerzo, me voy agotar, mis huesos me duelen ¿Cuándo lo van a entender? —¿Quieres trabajar? Esa es mi condición ¿La aceptas? —Asiento y me voy a mi habitación, lidiar con ellas es imposible. Me acuesto y lloro hasta quedarme profundamente dormida. Escucho que suena mi teléfono celular, veo mi reloj y me percato que son las 5:30am ¿Quién diablos será a esta hora? —Buenos días —se me escapa un bostezo, fue inevitable. —Buenos días, habló con la señorita Luna Harper. Hablaba referente a la solicitud de la vacante como asistente presidencial, podría presentarse el día de hoy a las 8am para poderle hacer una entrevista -escucho y gritó de emoción —por correo electrónico le haremos llegar la dirección —Ahí estaré, muchas gracias —cortó la llamada. Quiero brincar de la emoción porque tengo un trabajo, primero debo de pasar la entrevista pero haré mi mayor esfuerzo, comienzo a ponerme mi aparato para alistarme y salir para llegar a tiempo, en lo que me alisto escucho que llega a mi teléfono a la dirección que debo de presentarme pero quedó en shock, nuevamente tú…
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