Había pasado una semana desde que Qamar marco su territorio, al día siguiente del aullido del lobo, una ola imparable de chismes y conjeturas se desató en la ciudad. Lyricka ponía los ojos en blanco cada vez que les contaban un nuevo chisme o teoría sobre el misterioso aullido, mientras que Qamar sonreía con orgullo no disimulado. Entonces dos días después, Qamar se escabulló una noche y aulló con igual fuerza, quería ver qué dirían ahora de él en la ciudad, al día siguiente en el consultorio del escribano entró el secretario de un noble y encargó un gran número de invitaciones. Al parecer todo el asunto del lobo era obra de este noble para dar ambiente a su fiesta de disfraces que se daría con la primera nevada, Qamar refunfuñaba mientras copiaba las invitaciones, Lyricka por otro l

