Arenth Lichtz se sentó en el vagón del tren, entre sus dedos estaba la nota que la muchacha dejó para él. Después de salir de la casa de baños, la había buscado por todas partes, nadie vio a la jovencita que él describía, nadie la vio salir de la ciudad, ni a pie, ni en carruaje, ni en el tren, ella tan solo desapareció. La curiosidad que había sentido por ella al principio se convirtió en un fuerte deseo de encontrarla y llevarla al clan, la escondería en el castillo del clan y... ¿Y qué? ¿Qué era lo que realmente quería hacer con ella? El ya tenía su luna, su compañera, han estado juntos diez años, no importa cuánto analizara la situación o desde que ángulo quisiera verlo, no tenía idea de por qué necesitaba más que nada encontrarla y llevarla al clan. Llegó cerca de media noche

