Dentro del vagón de carga Lyricka susurró: - Qamar, ¿No tienes la impresión de que dejamos algo en la habitación del castillo? - ¿Quieres volver? - ¡Noooo! con mi suerte nos hemos de encontrar con ese noble y su nuevo regalo, ¡Ugh! a lo mejor y está vez lleva un pie o un riñón. - Jajaja, solo entregamos la cabeza de nuestros enemigos, los riñones son para comer. Lyricka empezó a quejarse de lo asquerosos que eran los lycans y que estaba completamente segura que él le mintió cuando le dijo que no comen señoritas de alta sociedad. Qamar no la escuchaba, claro que había algo en su habitación, la bruja los estaba espiando, la obsesión de la bruja empezaba a molestarle, lo que le asombraba era que ella la hubiese notado, la bruja siempre fue cuidadosa, el fingía no darse cuenta de su

