Qyrens había dado una orden a la manada, una orden definitiva y sin excepción alguna, cuando se llevaron a Zaaren y descubrieron que el enemigo era un cabo suelto, los ancianos del clan estuvieron de acuerdo con la decisión, desde ese día no volverían a dejar ni un solo cabo suelto que se convirtiera en una mecha y volviera para prender un fuego en sus vidas. La orden fue que ningún enemigo podría conservar su cabeza, sin importar si no había duda alguna de que estuviera bien muerto, ninguno conservaría su cabeza unida a su cuerpo, solo así evitarían cualquier cabo suelto y afirmarían su presencia ante los otros, al parecer el temor y respeto ganado a pulso no era suficiente para que la basura se mantuviera en su lugar. Si era necesario que se convirtieran en un clan a ojos de los demá

