El lobo de Qamar escuchó el gemido de su luna, lentamente se alejó de Grogyus, el kumarg respiraba pesadamente tendido en el suelo, se acercó a Lyricka y con el hocico movió suavemente su cabeza. Los ojos de ella se abrieron y el velo se retiró lentamente, el lobo se recostó frente a ella de manera protectora, no estaba en condiciones de cargar con ella y no quería moverla por si estaba muy herida. Grogyus levantó la cabeza y vio al lobo mostrarle los colmillos, soltó una risa adolorida y dijo de manera cómplice: - Tu loba es muy ágil, debes divertirte mucho con ella en la cama. El lobo gruñó de forma amenazadora, Grogyus se rio con gusto. - Bien, bien, me calló, no te enojes, cachorro. La bruma empezó a arremolinarse en la cueva, el hechizo de la bruja estaba acabando, Grogyus s

