Qamar fue bloqueado por uno de los ancianos a la salida del pueblo y empezó a hablar sobre la importancia de cuidar a los adultos, el lobo soltó un gruñido y preguntó si había visto a su esposa. Qamar salió del pueblo en dirección al pueblo vecino, una pequeña estación del tren se alzaba en aquel lugar, a un kilómetro del camino el bosque se alzaba, el muchacho se detuvo y sacudió con fuerza su bolsa de viaje, el dinero que el doctor Mulyers les había cancelado antes de irse repiqueteo en la bolsa. Lyricka no tomaría el tren, no sin dinero, el había lanzado el dinero del tal Iquens y en su bolsa estaba su salario, recordó con cargo de conciencia como de feliz se había puesto Lyricka cuando regresó con el mensual. Tres monedas de plata y quince monedas de cobre, Lyricka había brincand

