Qamar despertó con la mañana ya empezada, le dolía la espalda, acurrucada sobre él Lyricka roncaba ligeramente, con cuidado la apartó y salió de la cueva. Lyricka esperaba sentada en la cueva, la noche anterior estaba algo confusa en sus recuerdos y en parte no quería recordar mucho, sentía una vergüenza terrible cada vez que recordaba ciertas escenas. Sintió el olor de Qamar acercarse y soltó el aire aliviada, por un momento pensó que él la había abandonado después de portarse como una loca toda la noche. Qamar empezó a cocinar las perdices que había capturado, sabía que ella estaba despierta y también podía sentir la vergüenza de la muchacha, recordó el fuego de la noche anterior y su lobo sonrió satisfecho, deberían encontrar un sitio más amplio la próxima vez. Se asomó a la cuev

