Capítulo 3

2004 Words
Ella se puso en una pose sexy posición cuatro con el trasero afuera, al ver que él no comprendía que era lo que ella quería se acercó más a él. —Amor, pero no quiero más hijos aun, este año no más hijos —Frunció el ceño. Ella lo único que hizo fue bofetearlo. —Este año no, y no me bofetees, no es mi culpa despues, podremos hacer el amor, mi vida, no me quiero llenar tanto de hijos, siento que el dinero se acabara y dejare descuidado a mis hijos —dijo ella mientras lo rodeaba disfrutando de su cuerpo. —Pero no seas desubicado, tu trabajas mucho para sostener esta casa te recuerdo que es mi empresa no tuya, tu trabajas para mí, que tu te hiciste cargo de mi empresa y me dijiste que descansara es otra cosa, tu trabajas sin descanso, como es posible que si digo que quiero cinco hijos no me los quieras dar, y encima me dices que no habrá dinero para mantenerlos; eso es llamar la desgracia, no entiendo que pasa contigo, te consiente, te quiero hacer el amor, y que recibo de ti, rechazo, estoy harta, me estoy cansando coño, tu qué quieres de mí, eres de lo peor, me estas despreciando en el sexo —añadió gritando literalmente de la furia que sentía en ese momento. Mateo no sabia que hacer hasta que la beso en la boca para callarla y ya no digiera nada. —Te amo amor perdóname, es solo que te hare el amor en otra ocasión mi vida —añadió el. —Espero que me recompenses —dijo ella. Minutos después tocan el timbre de la mansión ya que Mateo tiene dos mansiones ocultas, hasta el mismo se traumo cuando el timbre sonó, la cara de él cambio por completo. —¿Quién demonios es? —Pregunto alterado. —Calma no es para que te pongas asi —añadió. —Me voy a morir y todo saldrá mal, y estoy acabado —dijo entre dientes. —Esa es la comida amor, cada vez estas peor de esa paranoilla, ni que vinieran a matarte que yo sepa no tienes enemigos, si no haremos el amor entonces comamos, me dejas con las ganas me calientas y nada qué clase de hombre eres —dijo disgustada Lisa mientras sujeta su billetera. Lisa se puso una bata, bajo las gradas de la mansión y abrió la puerta. —Buenas noches su cena a domicilio esta lista son treinta y tres euros. —Gracias tome el efectivo —dijo ella mientras sujeta los billetes y se los da al repartidor. —Gracias que tenga una linda noche —dijo el repartidor mientras se retiró. Mateo se acercó. —¿Qué es? —Pregunto. —Una sorpresa, por cierto, mañana viene a trabajar una empleada hacer la limpieza de la casa, no se si contratar una para que te haga la comida, es que regresare tambien al trabajo, necesito una niñera que lo cuide —le dijo mientras le beso la boca. —Ok —dijo Mateo afligido porque sabia que tiene que regresar a su otra mansión, para cuidar de Sofia su otra esposa. —Que pasa tienes cara de afligido, dije algo que te incomoda amor —dijo ella suspirando. —No, solo me dejaste sorprendido. Lisa lo vio a los ojos y le sonrió. —Quiero que comamos juntos, estaba pensando en trabajar desde la mansión, eso me lo he pensado, así te controlo más querido —añadió ella. —Claro —respondió nervioso. —Tengo los platos desechables, para no estar lavando, lo bueno es que vienen incluidos ahora a comer amor. Mateo se puso sonrojado, no sabia que decir, y que hacer a la vez, se sentía tan inquieto, sentía remordimiento por dejar a Sofia sola. Horas despues, Mateo estaba inquieto no podia dormir, se sentía mal, por lo que miro a su esposa Lisa y vio como dormía espléndidamente, por lo que el despacio se salió de su cama, y sin hacer ruido bajo por las gradas, abrió la puerta y como ya estaba cambiado le fue fácil huir de inmediato, y regresar a la mansión donde está su esposa Sofia. Despues de todo logro llegar a la mansión donde está su esposa Sofia. Mateo entra por la puerta de la mansión, sube las gradas lo más tranquilo posible y mira que la puerta de Sofia postrada en cama está abierta y el doctor esta allí, y sus amigas tambien. Mateo ya no sabe que sentir, sea cerca, para él tampoco es fácil, esta confundido. Mateo ve que Sofia esta conectada a los aparatos. La madre de Sofia se levanta de su silla, y le susurra a Mateo —Baja las gradas ahora mismo — La madre y Mateo bajan las gradas. —Es difícil comunicarme contigo, mi hija te necesitaba con urgencia, que bueno que me quede aquí cuidándola, ¿Qué paso?. —Estaba en una junta de trabajo, luego se me quedo sin carga el móvil —Mateo le miente. —Ummm, excusas. —Es enserio, por cierto, quiero verla, sé que esta dormida, pero igual dígame ¿cómo esta mi esposa?. —Tuvo dolores de cabeza muy feos, apenas pudo comer algo en el dia, ya no diré nada me callare, sigue con tu juntas es lo que más te importa, igual te vas a ir otra vez, dormirás en la sala en el sillón, o te puedes ir avanzar con tu trabajo, yo me quedare con mi hija, buenas noches. —Buenas noches, señora, lo siento tanto. —No tienes que disculparte conmigo, discúlpate con mi hija —dijo mientras se retira. Cuando la madre de Sofia subió a la habitación de la mansión vio a un hombre guapo, la madre abre los ojos con exageración, nunca antes había visto a ese hombre misterioso, hablando con el doctor en voz baja, anotando cada indicación, las amigas de Sofia solo observaban. El hombre misterioso se dio la vuelta y sea cerco a la cama de ella, se inclinó y le dio un beso suave en la mejilla de Sofia, sin permiso, tomo su mano y la acaricio, la madre se quedo quieta al ver todo eso. El hombre misterioso salió por la ventana como todo un galán secreto. Nadie dijo respecto a lo que se vio. Las amigas de Sofia se quedaron a dormir ya que no dejarían sola a su amiga indefensa. Al dia siguiente Mateo despertó, se levantó y subió las gradas, para ver si Sofia estaba despierta, y efectivamente estaba despierta. —Amor —grito ella para que el la escuchara, su voz estaba afónica, Mateo entro y la saludo le dio un beso en la mejilla. —Hola amor, ¿Cómo te sientes?. —Bien amor ¿A que hora llegaste ayer?, te llamé, pero no tuve respuesta tuya, estabas muy ocupado con tu trabajo me imagino —dijo ella con voz afónica. —Noche, pero aquí estoy contigo, estas un poco afónica, quiero que desayunemos juntos ¿te parece amor? —Pregunto él. —Si —dijo Sofia con entusiasmo. —No —intervino la voz de Elena. —¿Qué? —Pregunta Sofia. —Nada amiga, iré a desayunar afuera —dijo Elena despidiendo de Sofia con un abrazo. —Quiero un momento a solas con mi esposa —anuncio a Rosa y Sandra. —Si necesitas algo grita amiga —dicen ambas amigas de Sofia. —Que chistosas —añadió Mateo. —Amor se que es muy difícil para ti, lo de mi enfermedad, pero con el tratamiento voy a mejorar ya que se detecto a tiempo, lo único que quiero es estar contigo amor —dijo ella mientras lo agarra de la cintura y mete sus manos en el bolsillo de los pantalones de Mateo y siente algo lo sujeta y saca sus manos del bolsillo de él, y se da cuenta que es un lápiz labial de mujer color rojo. Sofia lo mira, frunce el ceño, y le da una bofetada en la mejilla. —Infeliz me estas engañando, que este lápiz labial, dime no me mientas, ¿es de mujer?. —Amor no me golpees, es un lápiz labial de marca que te compre, para ti, porque eres la mujer mas bellas del mundo, este lápiz labial queda perfecto con tu boca, tus labios rojos, provocativos —añadió Mateo. —Para mí, bueno amor, lo siento pensé que me estabas engañando —dice Sofia mientras pasa la mano en la mejilla de Mateo, para pedirle perdón. —desayunemos juntos, ese labial era tu sorpresa, por cierto, necesito que comas más, ya que cada vez estas más delgada y me aflige tu saluda mor. —Es natural que me ponga delgada el doctor lo dijo, pero hoy amanecí con hambre —dijo ella mientras sus manos sin querer se posaron el cuerpo de Mateo, sin control alguno, ella quería demostrarle a él que aún se podrían hacer carisias, aunque no hagan el amor. —Amor, escuchas eso, creo que hay alguien afuera —dijo él. —No Mateo no hay nadie, no escucho nada —dijo ella. —Esposa ven a comer conmigo ahora mismo, creo que estoy paranoico. —Está bien esposo. Ambos bajaron las gradas y se sentaron a desayunar juntos, Sofia no paraba de ver a Mateo mientras está comiendo. —Amor dime una cosa ¿Me amas realmente como dices?, ¿Trabajas tanto para darme una mejor vida?. —Claro que te amo, y eres el amor de mi vida. —Que bueno, espero me cumplas aquella promesa que me hiciste hace unos meses, y no me salgas con una bobada, aun sigo esperando, casi no platicamos tu y yo porque siempre andas trabajando. —Pero estoy aquí, asi que disfruta esposa mía, claro que te cumpliré lo que te prometí, come tranquila —añadió. Quince minutos después. En eso a Mateo le entro una llamada del celular y era su segunda esposa Lisa llamando desesperadamente. Mateo no respondió la llamada, solo la ignoro y se reusó a regresar la llamada. —Quien te esta llamando tan temprano que fastidio, no te dejan ni comer tranquilos, amor de seguro es del trabajo, quiero ver dame tu móvil les diré que dejen de molestar estoy desayunando contigo, no puedo creer que tu celular no pare de sonar. —Déjalo, es mejor ignorarlos. —Quiero ver —se levanto Sofia, agarrando el móvil de Mateo, cuando él se sintió amarrado por la situación empujo a la frágil Sofia y ella se dio en la cabeza con la silla y quedo inconsciente. Mateo al ver lo que paso llamo al 911, cuando las amigas de Sofia entraron vieron tendida a Sofia, y Elena no dudo en bofetear a Mateo. —Márchate Mateo, eres un desconsiderado mira lo que hiciste a tu esposa, si se muere sera tu culpa, detén la sangre —Grito Elena. Mateo pensó que sus amigas se habían retirado, pero no fue asi, ellas estaban desayunando en el patio, ya que la mansión es muy grande, pero ellas siempre estaban pendientes de Sofia. En seguida llego la ambulancia. Elena llamo el doctor que está llevando el caso de Sofia y una hora despues que fue revisada, Sofia está fuera de peligro, aparentemente fue una contusión leve ella estará bien, no necesita ser ingresada al hospital. —Me duele las agujas, quiero que las quiten ya —dijo Sofia molesta quejándose del dolor. —Lo siento no se puede, te suministre medicina no se puede, descansa, necesitas descansar Sofia, no quiero que andes por la casa brincando, o caminando tanto, debes guardar total reposo —dijo el doctor. —Nosotros nos encargaremos de ella Doctor —añadió Elena. —Mateo no puede ni cuidarte amiga, unos minutos a solas y ya te está maltratando —dijo Rosa. —Necesitamos buscar a alguien mas que este pendiente de lo que Mateo haga —dijo Sandra.
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