Enfundada en un hermoso vestido de novia Sweetheart corte capilla sin mangas con apliques de tulle, Gea caminaba con elegancia por todo el pasillo de la Catedral de Santa Mónica, sin despegar la mirada de Vladímir Bertram, quien la esperaba al pie del altar. La mirada azul profundo de Vladímir se deleitaba con la imagen de Gea vestida de novia caminando hacia él con una dulce sonrisa en su rostro. Era la imagen más bella que jamás había visto. Esta imagen la recordaría por el resto de su vida, se guardaría en su memoria hasta la muerte. Le pareció eterno el tiempo desde que Gea apareció en el lumbral de la puerta de la iglesia, hasta que su padre le entregó la mano de su hija. —Cuídala bien— pidió el padre de Gea al entregarle a su hija, sin apartar la vista de ella—. —Siempre — respon

