Sobre el piso del hospital, Gea se desmoronó sin poder creer que su abuela se había ido, la había dejado en el momento en que más la necesitaba. La vida que había conocido hasta ahora, se caía a pedazos, primero, enterarse de la peor manera que su matrimonio no había sido más que solo un medio para satisfacer las ambiciones de Vladímir y ahora también perdía a su abuela, su confidente, su apoyo más fuerte. Se sentía perdida, ¿qué haría ahora? La mitad de su vida se esfumó. — Gea, Gea, Cariño —la llamaba su madre con angustia. Gea estaba tirada sobre el piso del hospital, sin hablar, ida, ni siquiera lloraba. El dolor de ambas pérdidas la bloqueó por completo, alejándola de la realidad que la golpeaba. — Amiga, ¿estás bien? — quiso saber Nicole con preocupación - Señor Omer será mejor qu

