—¿Qué haces aquí? —preguntó Vania, molesta. Ariana pidió a Ian que la llevara a verla. Sentía la necesidad de decirle en su cara lo decepcionada que estaba de ella y de sus acciones. — Te atreviste a dañar a mi hijo, eso es imperdonable, Vania, te aprovechaste de mi amor de madre para hacerle daño —señaló con voz firme Ariana. Si algo compartían todos los miembros de la familia Bertram era la determinación con la que destrozaban a quienes intentaban dañarlos. — ¿Y qué quieres ahora, exiliarme, quitarme el apellido Bertram? —Te tengo noticias, eso no me interesa, as lo que quieras —dijo indiferente Vania. — Hay algo que sí te interesa —señaló Ariana con malicia en la sonrisa. — Es mi hijo Vladímir —agregó Ariana. Los ojos de Vania se abrieron astutos, todo lo que había que hacer era menc

