Quinbrit Atarea se quedó meditando un minuto en silencio. - Bueno, quiero hacer una prueba para comprobar una cosa – propuso finalmente. - ¿Una prueba? – repetí con ignorancia. - Sí, para ver si vibra y por qué. Eliot, bésala – le mandó el anciano. Pasé del pálido al rojo absoluto en cuanto terminé de digerir esas palabras, y lo peor es que no me quedaba ni una gota de agua en el vaso. - Bueno, es que nosotros no… - intentó decir Eli. - Todavía no son novios, Quinbrit – le interrumpió Billy con un cuchicheo. ¿Todavía? Iba a hablar, pero Eli me pisó el pie con intención para que no abriera la boca. - ¿Cómo que no? Ella lleva la pulsera de compromiso – contestó el Viejo Quinbrit, incrédulo, señalándome con el báculo. - Sí, pero ya sabes que se la regaló cuando era una niña pequeña.

