Estamos en el comedor, ya que en la sala hemos movido los muebles para cercar un espacio donde Sebastián está jugando con los hijos de Sasha y Aleksandr. Arina, la hija mayor de la pareja, que ya tiene cinco años, le enseña a su hermano Petro, de solo tres años, a que debe ser cuidadoso con Sebastián porque él es un bebé. «Aún no ha cumplido ni un año; es un bebé, por eso no habla y usa pañal, así que debemos jugar con él con mucho cuidado», se escucha a Arina decirle a Petro, quien atiende a lo que su pelirroja hermana mayor tiene que decir.
Al estar los niños jugando sin problemas y por la tranquilidad de poder verlos como interactúan al estar el comedor cerca de la sala, Eliana empieza con su presentación de negocio, mostrando el logo que con ayuda de Olena ha creado y las ideas de empaques que tiene, ya que nos muestra las bolsas y recipientes descartables que ha decorado con las pegatinas que imprimí donde Ángel. Tras comentarle sobre lo que nos parece el diseño del logo, los colores y tipo de letras elegidos, llega el momento de probar los postres. De inmediato voy a la cocina a ayudarle a llevar al comedor lo que ha preparado y dispuesto en fuentes. Cuando todo está sobre la mesa, la cara de sorpresa de nuestros amigos es notoria. Eliana ha preparado tres tipos de tortas, tres dulces de masa y tres que se comen con cuchara.
Eliana trocea las tortas y sirve pequeñas porciones para nuestros amigos. La primera, queque de chocolate relleno con manjar y bañado con dulce de chocolate; la segunda, queque de zanahoria y pecanas relleno de manjar y bañado con crema de mantequilla, y la tercera, queque de vainilla con relleno de manjar de chirimoya y bañado con dulce de chocolate. Los ojos de Aleksandr se abren por completo cuando lleva a su boca el primer bocado, uno de la torta de vainilla con manjar de chirimoya y dulce de chocolate. El gigante ucraniano nunca había probado la chirimoya, por lo que quiso degustar primero ese desconocido sabor, el cual acaba de convertirse en su favorito.
Después de las tortas, pone en platos personales una muestra de los alfajores de manjar de coco, profiterol relleno de crema pastelera y mazapanes en forma de frutitas. Al ver los mazapanes, Pablo de inmediato toma uno, y empieza a asentir moviendo la cabeza, expresando así que están muy conforme con lo que prueba. Olena toma un profiterol, el cual tiene caramelo encima como decoración, y el sabor de la pasta choux con la crema pastelera y el toque crujiente del caramelo terminan por encantar a la rubia de ojos grises, quien toma el profiterol del plato de Pablo a cambio del mazapán que hay en el suyo. Cada quien ya va eligiendo sus postres favoritos.
Tras ir nuevamente a la cocina, Eliana trae consigo pequeños platos hondos con los postres de cuchara: crema volteada, arroz con leche y tiramisú. Sasha queda enamorada de la crema volteada, aunque es capaz de serle infiel con el arroz con leche por las tardes y con el tiramisú por las mañanas, ya que su sabor a café le ayudaría a despertar. Los niños, al oír que sus padres y tía están comiendo muy contentos, indican que también quieren probar. Aleksandr y Sasha toman en brazos a Arina y Petro mientras yo hago lo propio con Sebastián. Los niños más grandes empiezan a probar pequeños trozos de torta y de postres de cuchara, indicando que todos están muy ricos. Eliana trae de la cocina más alfajores, profiteroles y mazapanes, llamando los últimos la atención de los niños por sus formas de pequeñas fresas, peras y duraznos.
- ¡Todo está muy rico! —dice Arina levantando ambos pulgares. Al enterarse que Eliana fue quien preparó los postres, la pequeña pelirroja de ojos azules la felicita— Deberías poner una tienda, querida Eliana —Arina llama a mi novia como siempre ha escuchado que su madre lo hace, ya que piensa que el nombre de Eliana incluye el «querida».
- Yo quelo más —se escucha decir a Petro mientras estira la mano para tomar un alfajor, el cual Eliana se lo alcanza con una amplia sonrisa en su rostro. Tras devorarlo, el pequeño da su veredicto—. Lico, ¡mis favoditos! -todos reímos tras la exclamación que acaba de hacer Petro.
- Estoy encantado con todo, pero esa torta con manjar de chirimoya la señalo como mi favorita. Sasha, para mi próximo cumpleaños, coordina con Eliana para que prepare una de tamaño enorme —indica Aleksandr a su esposa.
- Así será. Y también estos pequeños postres de crema volteada, que están deliciosos -agrega Sasha llevándose a la boca un nuevo bocado de su postre elegido.
- Desde niño, los mazapanes han sido mis dulces predilectos. Mi abuela los hacía perfectos, y por ella aprendí a amarlos. Los que preparas me hacen recordar el sabor de los que hacía mi abuela, y por ello los declaro mis favoritos dentro de todo lo que has puesto sobre la mesa. Aunque debo decirte que todo está delicioso -comenta Pablo comiendo un bocado más de la torta de zanahoria y pecanas, su segundo puesto en el ranking de delicias hechas por mi novia.
- Bueno, para mí lo más rico de todo son los profiteroles. Me gusta la mezcla de la masa con el relleno y el caramelo que lo decora. El sabor del alfajor con ese relleno que sabe a coco también está muy bueno. Y tu torta de chocolate, es de las mejores que he probado -añade Olena a la sarta de halagos que Eliana está recibiendo por sus deliciosos postres.
- ¡Gracias! -dice muy emocionada Eliana. Está tan conmovida por todos los comentarios tan positivos que unas lágrimas salen de sus ojos. Yo la abrazo de inmediato, teniendo a Sebastián en mis brazos, lo que el bebé toma como un abrazo familiar, lo que hace que sonría, y todos suspiran conmovidos por la imagen familiar que les dejamos.
- Ahora, hablemos de precios -suelta Aleksandr mientras deja que su hija se aleje de él al ir al baño junto a Sasha y Petro, ya que los niños deben lavar de sus rostros los restos de postre—. Para que todo negocio prospere, debemos ser muy meticulosos a la hora de fijar los precios.
Eliana empezó a desglosar los gastos que hizo para la producción de los postres, así como lo que costó las bolsas y recipientes que utilizaría para venderlos por unidades. Si bien es cierto que puede vender las tortas completas, los dulces de masa y los de cuchara los debe vender por cientos o docenas, de ahí que hay una inversión importante en descartables.
- El único costo que no he podido medir la inversión es el gas, ya que a fin de este mes llegará nuestro primer recibo. Por lo pronto, estoy tomando como referencia el tiempo que toma el uso del horno y de las hornillas, así podré sacar un promedio del gasto que hago de gas -comenta Eliana, y los hermanos Shevchenko aprueban con una afirmación de cabeza porque está en lo correcto.
- ¡Vaya! Sabes mucho sobre esto de los negocios —dice Sasha tras escuchar los detalles entregados por Eliana.
- ¡Por supuesto que sí! Yo he orientado a Eliana —revela orgullosa Olena—. ¡Estoy tan orgullosa de ti, amiga! —dice Olena, y deja su asiento para abrazar a Eliana.
- Sin tu orientación y ayuda no hubiera podido explicar como lo he hecho todo esto sobre el negocio que quiero impulsar. Quiero que Mateo y Sebastián estén orgullosos de mí, así como yo lo estoy y estaré de ellos —lo mencionado por Eliana hace que mi corazón se agite. Ella siente orgullo por mí y quiere que yo sienta lo mismo por ella.
- Amor, yo ya estoy orgulloso de ti. Eres una mujer valiente que sola ha tenido a un hermoso bebé y da lo mejor de sí para salir adelante. La puesta en marcha de tu negocio es algo más por lo que debo sentirme orgulloso de que estés a mi lado y seas mi novia —digo mientras sostengo a Sebastián en mis brazos, que toma la botella de leche de la tarde.
- ¡Oh, Mateo! —lo que he dicho hace que Eliana llore. Quizá esta es la primera vez que alguien la anima a salir adelante, a demostrar su valor, ya que, por todo lo que me ha contado, sus padres no esperaban mayor cosa de ella porque, al ser mujer, creían que lo máximo que podría hacer es parir y criar bien a sus hijos.
Después de determinar los precios para cada producto y presentación, llegamos a la conclusión que Eliana debe arrancar con su emprendimiento promocionando los nueve postres. Al comentarles que ya tenemos un primer interesado en probar los postres para una posible compra al por mayor, Olena y Sasha promueven que en este momento vayamos donde Ángel para dejarle las muestras. Cuando ese par de ucranianas se ponen intensas, la única forma que existe para que se calmen es hacerles caso y darles lo que quieren, así que llamo a Ángel y le pregunto si puedo ir a dejarle las muestras de los postres que prepara mi novia. «Claro que sí, Mateíto. Mi esposa justo acaba de llegar al negocio. Vente, que ahorita mismo los prueba y te adelanta sus comentarios», con la respuesta de Ángel, Eliana empaca de inmediato las muestras con ayuda de Olena y Sasha. Al tener todo listo y los precios claros, subimos al auto de Pablo, para dirigirnos hacia la galería comercial donde Ángel tiene su negocio, seguidos por Aleksandr, en cuya camioneta de lujo lleva a su familia.
Al llegar donde Ángel, lo veo en el ingreso de su local al lado de una mujer que se ve mucho más joven que él. Al llamarlo por su nombre, me saluda con un apretón de mano. Al reconocer a Pablo, ya que mi amigo policía es muy conocido por este barrio, también lo saluda, y él presenta a Olena, a Sasha y a Aleksandr. Ángel se intimida un poco por el tamaño del gigante ucraniano, pero se olvida de ese detalle cuando la mujer que lo acompaña hace un comentario que nos lleva reír a todos: «¡Asu! ¿Acaso todos ustedes son modelos? Los caballeros son demasiado altos y las damas muy esbeltas. Los seis son bellos. ¿Y sus bebés también son modelos?».
- No, Barbarita. Te presento a Mateíto. Es uno de los muchachos que estudia en la universidad. Un cliente de años -comenta Ángel a la mujer-. El caballero aquí presente es el técnico Suárez, el policía que una vez me ayudó cuando robaron en la casa de tu hermano, ¿te acuerdas? -la mujer afirmó moviendo la cabeza y sonriendo al mirar a Pablo—. La señorita rubia es su novia, este otro señor es su cuñado y la señora pelirroja la esposa de su cuñado —Ángel calla y se queda mirando a Eliana, a quien reconoce al mover su mirada hacia Sebastián—. Y ella es la novia de Mateíto.
- Buenas noches, señor Ángel —saluda Eliana mientras estira la mano—. Soy Eliana Carillo, la novia de Mateo.
- Y la mamá de Sebastián —agrega Ángel al recibir el saludo de Eliana al apretar la mano que esta le ofrece—. Ya vez, Mateíto, los hijos varones se parecen a la madre. Claro que hay sus contadas excepciones —sonríe Eliana porque ella siempre se llena de alegría cuando alguien le dice que nuestro hijo es idéntico a ella—. Señoritas, señora y señores, ella es mi esposa, mi Barbarita —la alegría en la cara de Ángel no significa otra cosa que está muy orgulloso de tener a su lado a una mujer que notoriamente es más joven que él.
- Buenas noches, jóvenes damitas y caballeros —saluda Barbarita ofreciendo una sonrisa sincera.
- ¿Jóvenes damitas?, pero si se nota que eres menor que nosotras —comenta Sasha riendo por el ocurrente saludo de Barbarita.
- Bueno, si sus edades superan mis cuarenta y un años, estás en lo correcto —lo dicho por Barbarita hace que todos nos quedemos con la boca abierta por la sorpresa de saber que esa mujer de carácter alegre y sincero es mucho mayor que nosotros, hasta mayor que el propio Ángel.
- Sí, mi esposa es por unos pocos añitos mayor que yo -comenta sonriendo Ángel.
- ¡Pero si parece tu hermana menor! —suelta Pablo muy sorprendido.
- Es la mano, mi técnico. Tengo muy buena mano —comenta Ángel, y Pablo, Eliana y yo empezamos a reír a carcajadas.
- ¿Cómo que la mano es buena? —pregunta Aleksandr a la par que Sasha y Olena mostraban la misma duda que el gigante ucraniano.
- Mi esposo es muy bueno, un hombre trabajador, responsable, amable y muy cariñoso. Que su mano es buena significa que la usa para llenarme de mimos, para ofrecerme lo mejor y no abusar físicamente de nuestros hijos o de mí, por lo que, al tener una buena vida, yo luzco unos diez años, o hasta más, menor que él, manteniéndome joven —la explicación que da Barbarita evita mencionar el lado jocoso y de doble sentido que en verdad guarda esa expresión, que no es más que, al ser el marido un buen proveedor de sexo, hace que la mujer se mantenga joven.
Tras Eliana presentar las muestras de los postres a Barbarita, quien comparte la degustación con Ángel, ambos concluyen que todo lo que pudieron probar está riquísimo y se percibe de una alta calidad. Al comentar que por la clase de clientes que frecuentan la galería comercial, muchachos universitarios que no cuentan con muchos recursos para un antojito, está buscando un proveedor que le facilite algo rico, pero barato. «O sea, algo que tenga las 3B: bueno, bonito y barato», se explica Barbarita con su alegre carácter. Cuando Eliana le comenta los precios a los que le dejaría los postres al vendérselos al por mayor, la sorpresa en los rostros de Ángel y de su mujer se deja ver.
- ¿Estás segura que con esos precios estás ganando y vale la pena el trabajo de hacer tan ricos postres? —pregunta de inmediato Barbarita—. Eres joven, pero tu producto es muy bueno. No lo malbarates.
- No lo hago, señora Barbarita. Los insumos que utilizo son de primera calidad, pero al comprarlos al por mayor, invierto menos en su adquisición, por lo que puedo vender mis productos al precio que le ofrezco. No se preocupe, que el margen de ganancia que obtengo es bueno —la respuesta de Eliana anima a Barbarita, por lo que termina haciéndole un pedido.
- Entonces, quiero para el jueves, a primera hora, un molde completo de cada torta y una docena de cada postre de cuchara. De los alfajores, profiteroles y mazapanes, ¿podrás hacerme una caja de veinticuatro unidades? Creo que esos serán los últimos que salgan porque a los muchachos les gusta comer bastante, por lo que preferirán un pedazo de torta o un vaso de arroz con leche —se explica Barbarita, y todos entendemos su punto.
- No se preocupe, le haré una caja con ocho unidades de cada tipo de dulce, así usted podrá medir si son la clase de postres que gustarían a sus clientes.
Tras acordar la hora exacta que debemos traer los postres y recibir la mitad del dinero por el pedido, nos despedimos de Ángel y Barbarita. Eliana está feliz porque cerró su primera venta, «y ni veinticuatro horas han pasado desde que inicié el negocio», comenta mi novia superanimada por lo que está sucediendo, cuando llegamos al apartamento después de despedir a nuestros amigos en la puerta del edificio.
- Esto es solo el inicio de un prometedor futuro para tu negocio, amor —le digo mientras recogemos el menaje que quedó en la mesa del comedor y empezamos a ordenar la cocina para prepararnos unos sánguches y el puré de verduras y pollo de nuestro bebé para cenar.
- Todo esto te lo debo a ti, Mateo —ella ha dejado de secar los platos que yo sigo lavando—. Tú has podido ver en mí el valor que yo nunca noté.
- Cuando se crece creyendo que se es inútil y para lo único que se sirve es para criar hijos, es imposible imaginarse que hay algo diferente que se puede hacer en el futuro —le digo para que reflexione sobre lo bueno que ha sido para ella que su familia la desprecie y la eche de casa.
- «Hasta de lo malo resulta algo bueno» —dice mirando a un punto del techo, como si estuviera recordando algo—. Eso siempre decía la abuela de una de mis amigas. Esa mujer era muy sabia, aunque no sabía leer ni escribir, pero con su trabajo de costura pudo sacar adelante a sus hijos cuando su esposo murió muy joven, y la vida fue su maestra, enseñándole tantas cosas, como que de aquello que te hizo llorar, puedes obtener un enorme beneficio porque nada sucede sin que Dios así lo permita —al mirar a Sebastián, quien se encuentra sentado en su silla para comer mientras terminamos de limpiar la cocina, Eliana dice algo muy hermoso que nace de su corazón—. Gracias a dos hombres estoy creciendo como persona y me hago mejor ser humano. Mi hijo y tú hacen posible que yo aprenda tanto. Lo que mi padre y mi hermano mayor nunca hicieron por mí, mi hijo y mi futuro esposo lo hacen: me empujan a crecer, a ser mejor y no se cansan en alentarme durante el difícil camino que es hacerse un ser humano de bien.
Seco mis manos y voy por Sebastián. Con mi niño en brazos, me acerco a Eliana, y ella abre los brazos para recibirnos con un gesto de inmenso amor. Fundidos en un abrazo, ella empieza a llorar por lo conmovida que está. Una vez más en este día, empieza a dar gracias por las bendiciones que recibe. Ella no se cree merecedora de tanto, pero yo le recuerdo que al haber decidido ser madre teniendo todo en su contra, se hizo dueña de toda la abundancia, prosperidad, fortuna y riqueza que hay en el universo. «Todo lo que quieras es tuyo. Te lo ganaste con creces. Solo los valientes tienen el derecho de gozar de las bendiciones que Dios entrega en esta vida. Y tú eres una de dos mujeres valientes con las que me he topado en esta vida. Agradecido estoy yo por haber tenido una madre y tener una futura esposa que son fuente de sabiduría, porque solo los sabios innatos pueden hacer lo correcto ignorando tanto de la vida», con ese pensamiento que dejo mientras nos abrazamos junto a nuestro bebé, agradecemos una vez más por todo lo que recibimos. La vida juntos empieza siendo buena. Espero que siga así.