Treinta y cinco

2475 Words

El auto de Emir seguía parqueado a un costado de la vía, sus manos temblaban al sostener el volante. —No me pidas que haga eso, yo no puedo hacerlo. —Eres un maldito cobarde, así dices amarme y hacer todo por mi. Sabes que matando a esa mugrienta puedo conseguir todo, seré feliz Emir, y todo será gracias a ti. —Estamos hablando de asesinar, de quitarle la vida a una persona. Aunque no lo demostraba, ella también tenía miedo de asesinar, pero odiaba tanto a Kristhel, que quería verla muerta, o lejos de Arvid. Su teléfono sonó, al ver el número de su padre mordió los labios. —Contesta—, exigió Emir —Ese sonido me pone más nervioso. —Es mi padre, seguro está llamando porque no llego pronto. —Si no contestas, nos descubrirá. —Te puedes calmar. Nadie nos vio, cómo podrían descubrirnos

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD